¿Descansaste? Asumo que cuando cayó el telón de tu webinario, les diste la bienvenida a tus nuevos clientes, los atendiste en una corta inducción; que agradeciste el aporte de los afiliados y les pagaste sus comisiones por ayudar a las ventas, y te tomaste un pequeño descanso. Porque es el momento de iniciar otra labor que nos ocupa tiempo, que exige nuestras energías, pero que no podemos aplazar ni menospreciar.

Se trata de la generación de tráfico masivo hacia tu web, allá donde acaban de aterrizar esos prospectos que hoy son felices nuevos clientes de tu negocio. Un webinario exitoso es un punto de partida, pero por más que sea una herramienta poderosa no hay que creer que hace milagros. En marketing, una sola estrategia no basta, tiene que haber un engranaje completo, complementario, variado, que ataque al nicho de mercado desde diferentes puntos y con diferentes enfoques.

Hay mil y una formas de generar tráfico, pero a la larga se resumen, se condensan, en dos estrategias: una, el tráfico pagado, es decir, el que implica una inversión de dinero a través de determinados canales (puede ser uno solo, pueden ser varios); dos, el tráfico trabajado, es decir, el que se genera producto de un trabajo específico, como resultado de una estrategia. ¿Y el tráfico gratuito?, te preguntarás: ¡Ese no existe, ese es un mito, ese es una mentira!

El mal llamado tráfico ‘gratuito’ es una falacia porque a la larga resulta muy costoso. ¿Por qué? Porque cuando un emprendedor escoge esta alternativa, muchas veces no se da cuenta de que va a necesitar tiempo, mucho tiempo, mucho tiempo (repito, porque es mucho tiempo), antes de ver algún resultado. Y, para colmo, nada le garantiza que el resultado sea el que él espera; a lo mejor, sucede lo contrario.

Lo contrario significa que no sucede nada: no se genera tráfico, no se producen ventas, no se enriquece la lista de contactos, en fin. Y dado que el tiempo es el activo más valioso de tu negocio, porque es lo único que no puedes recuperar, perder tiempo es enterrar tu negocio bajo una carga de tierra. No se invirtió un centavo, pero a la postre ese mal resultado, esa pérdida de tiempo, se refleja en el balance con gruesos números rojos.

El tráfico trabajado acarrea el mismo problema: requiere tiempo para ver resultados. Implica estrategias a largo plazo como RSS, directorios, comentarios, contenido y enlaces entrantes, además de que necesitas participar en blogs, foros, redes sociales, hacer webinarios, fabricar guías y tutoriales, videos y audios. También, alternativas como comunicados de prensa, documentos, creación de productos (y bonos), software, en fin.

En otras palabras, es un camino que puede llevarte a donde quieres llegar, pero necesitarás exprimir tu cuerpo al máximo, hasta la última gota de sudor, antes de ver un resultado satisfactorio. Y cuando lo hagas, quizás te des cuenta de que invertiste mucho esfuerzo, mucho trabajo y mucho tiempo por algo que de pronto no te dejó satisfecho. Si no tienes dinero para pagar publicidad, esta es una opción válida, pero debes ser consciente de sus características.

El tráfico pagado, en cambio, ofrece resultados más rápido y es más enfocado. Lo ‘malo’ es que hay que ‘gastar’ dinero, algo que puede limitarte el presupuesto o que te obliga a esperar ingresos para reinvertirlos en la generación de tráfico. Entre las alternativas disponibles están Google Adwords, Facebook, PPV (pago por ver), correos pagados (emails, patrocinios, anuncios) o métodos tercerizados como comprar tráfico de otros lugares.

Y quedan dos opciones poderosas: los afiliados, a sabiendas de que les debes pagar comisión, que te permiten llegar a nichos del mercado o a mercados a los que no tienes acceso; y los lanzamientos, que siempre son atractivos, que redundan en flujo de ventas, en más conversiones (y más rápidas), en engrosar tu lista. Son escenarios en los que puedes conseguir socios estratégicos que faciliten tu tarea, que la complementen.

En marketing, la principal herramienta para generar tráfico, y obtener otros beneficios, es establecer relaciones. De hecho, marketing no es algo distinto a establecer relaciones. Si tú las tienes con otros actores del mercado, si se colaboran, si se complementan, crecerán juntos y se fortalecerán, alcanzarán metas ambiciosas en menos tiempo. La lección, entonces, es para generar un tráfico continuo requieres no solo una lista de suscriptores, sino también una de aliados estratégicos.

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