El primero de abril es el Día de las bromas en Estados Unidos (April Fool’s Day), que se asemeja a lo que en países como Colombia se conoce como Día de los Santos Inocentes (que se celebra el 28 de diciembre). Por eso, y por las características de la oferta, insólitas y disruptivas para el mercado en ese momento, casi nadie le dio crédito a la noticia.

El primero de abril de 2004, hace 20 años, Google lanzó la versión de prueba de Gmail, el servicio de correo electrónico que revolucionó la industria. A pesar de que eran momentos en los que los nuevos lanzamientos tecnológicos estaban a la orden del día, este en particular no fue ‘más de lo mismo’. ¿Por qué? Porque reunía varias características que lo hacían distinto.

Hagamos un poco de historia. Internet todavía era un bebé que crecía lentamente. Las conexiones todavía eran rudimentarias (vía línea telefónica), había que lidiar con los siempre temperamentales módems y pocas personas tenían un computador en su casa. De hecho, estos aparatos eran enormes y costosos, así como los servicios para conectarse a internet.

Sin embargo, eran muchas las personas que tenían un computador en su lugar de trabajo. Comenzaba la digitalización del mundo laboral, un proceso que la mayoría veía como algo pasajero, pero hoy sabemos que no se detiene. Y abrir una cuenta de correo electrónico era cada vez más común. Los servicios más populares de la época eran Yahoo! y Hotmail.

Google no era el gigante que hoy conocemos. Apenas comenzaba a mostrar los dientes y lejos estábamos de imaginar en qué se iba a convertir. Además, a nadie le cabía en la cabeza la idea de retar a estos dos ‘gigantes’ que habían acaparado el sistema y que no dejaban de crecer. Sin embargo, con una serie de poderosos beneficios, Gmail logró el objetivo.

El proyecto comenzó en 2001 de la mano de un ingeniero llamado Paul Buchheit. Surgió como una plataforma de mensajería disponible solo para empleados de Google y fue llamada Google Groups. Cuando fue lanzado al público, sorprendió al mercado con un señuelo que se antojaba increíble para el momento: ofrecía una giga (1GB) de almacenamiento. ¡Absurdo!

Pongámonos en perspectiva: Yahoo! y Hotmail, los reyes del mercado del correo electrónico, brindaban menos de 100 megas de almacenamiento, es decir, ¡la décima parte! La promesa era que en esa gigabyte era posible archivar unos 13.500 correos, muchos más de los que un usuario promedio gestiona habitualmente. ¿Los competidores? Entre 30 y 60 correos.

Primera lección: cuando decides competir en un mercado con competidores fuertes, ¡tienes que ser fuerte! O, al menos, aparentarlo. Gmail ofreció al que nadie, absolutamente nadie, pedía en ese momento: 1GB de almacenamiento. Sin embargo, esa melodía fue música en el oído de los internautas, que entendieron que era algo así como adelantarse al futuro.

Otra característica poderosa y atractiva de Gmail era su algoritmo. ¿Por qué? Estaba diseñado para filtrar el spam, que ya por aquel entonces era una molestia para los usuarios. Y, por si esto fuera poco, estaba equipado con la tecnología de búsqueda de Google para que los usuarios pudieran recuperar fácilmente cualquier información o archivo almacenados.

Algo más: introdujo el modo conversación de los correos electrónicos. ¿Sabes en qué consiste? En que las conversaciones, es decir, el mensaje original y todas las respuestas posteriores, se agrupan en un solo correo. Antes, quizás lo recuerdes, cada correo era un mundo independiente y las conversaciones eran complejas, difíciles de seguir.

Segunda lección: si quieres llamar la atención del mercado, tienes que ser distinto de lo que ya existe. ¿La clave? Innovación. Que, seguro lo sabes, no significa ‘completamente nuevo’ o ‘distinto’, sino con ‘características y/o funciones mejoradas’. Eso fue realmente lo que logró Gmail con poderosas y atractivas opciones: almacenamiento, conversaciones enlazadas, filtro antispam.

“Eso era parte del encanto: hacer un producto que la gente no creería que fuera real. En cierto modo, cambió las percepciones de la gente sobre los tipos de aplicaciones que eran posibles dentro de un navegador web, recordó Paul Buchheit en una reciente entrevista. Guardadas las proporciones, algo parecido a lo que sucedió en 2023 con la irrupción de Chat GPT.

“La presentación original que ensamblamos giraba en torno a las tres ‘S’ (en inglés): Almacenamiento (storage), búsqueda (search) y velocidad (speed)”, dijo Marissa Mayer, exejecutiva de Google que ayudó a diseñar Gmail. Es lo que comúnmente llamamos ‘pensar fuera de la caja’: de nuevo, nadie pedía esto, pero cuando lo ofrecieron todos lo querían.

En la presentación a los medios de comunicación, Larry Page, uno de los fundadores de Google y promotor de Gmail (que por supuesto encontró resistencia y tuvo detractores en la empresa), se jactó de dos beneficios: la rapidez y la ausencia de un botón de eliminación. “El usuario no lo necesita, dado que tendrá mucha capacidad de almacenamiento”, aseguró.


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Gmail revolucionó la forma en que enviábamos correos electrónicos y nos brindó increíbles beneficios.


“Tratábamos de cambiar la forma en que la gente pensaba porque la gente trabajó en un modelo de escasez de almacenamiento durante mucho tiempo, al punto que eliminar se convirtió en una acción predeterminada”, dijo Buchheit. Era una apuesta arriesgada que, a la postre, salió bien, muy bien. Establecieron un nuevo estándar para el mercado, ¡genial!

Sin embargo, había algo más que despertó la curiosidad del mercado: durante los primeros tres años, Gmail era un servicio restringido. ¿Lo recuerdas? Para poder crear una cuenta se requería recibir una invitación, ¡y no era fácil! Cada usuario disponía de dos invitaciones y no olvido que eran muy codiciadas. En eBay llegaron a subastarse en hasta 150 dólares de la época.

¿Por qué la restricción? La tecnología de los servidores de almacenamiento iba más lento que el desarrollo de las aplicaciones de correo electrónico. Entonces, existía el riesgo de que no fuera posible suplir la demanda de ese gigabyte gratuito. Mientras encontraban una solución definitiva al problema, entonces, decidieron optar por las benditas invitaciones.

Tercera lección: uno de los disparadores emocionales más poderosos es la escasez, que en el caso de Gmail se manifiesta a partir de esa exclusividad (requerir invitación). Era como conseguir la entrada a un selecto club social, a una privilegiada élite. Tener una cuenta de Gmail se convirtió en un símbolo de estatus y fue, sin duda, una jugada maestra de Google.

Quizás no lo recuerdas, pero Gmail fue tan solo la punta del iceberg o, si lo prefieres, la plataforma de lanzamiento del imperio de Google. ¿Por qué? Tras esa meteórica y exitosa irrupción, vinieron Google Maps y Google Docs con aplicaciones de procesamiento de texto y hojas de cálculo. El siguiente paso fue la adquisición del sitio de videos YouTube.

Y no se detuvo ahí: más adelante Google estremeció el mercado con la introducción del navegador Chrome y el sistema operativo Android que impulsa la mayoría de los teléfonos inteligentes del mundo. El efecto de la bola de nieve, una sucesión de lanzamientos exitosos que enamoraron a los usuarios y, al mismo tiempo, convirtieron a Google en el número 1.

En 2007, esta vez con ocasión del Día de San Valentín (14 de febrero), las invitaciones dejaron de ser requeridas y cualquier persona pudo crear una cuenta de correo de Gmail. Hoy, según el portal Statista.com, hay unos 1.800 millones de cuentas, lo que en buen romance significa que casi el 25 % de la población del planeta utiliza esta plataforma de correo electrónico.

A partir de entonces, Gmail se convirtió en el combustible que llevó a Google a la estratosfera de los negocios y la encumbró como una de las empresas más valiosas y poderosas no solo del mercado, sino de la historia de la humanidad. Poco a poco se integró con otras aplicaciones de la casa matriz (Fotos, Drive, Calendar, Docs, Sheets, Mapas y otras más).

Cuarta lección: en el mundo de los negocios, como en la vida, las relaciones y las alianzas estratégicas que puedas establecer son fundamentales para el éxito. Si Gmail no se hubiera conectado con esas otras aplicaciones de la casa matriz, es probable que su penetración en el mercado no alcanzara las cifras actuales. En este caso, sin duda, la unión hizo la fuerza.

Otra forma de verlo: versatilidad. Hoy, nadie compraría o usaría un teléfono celular sin cámara de fotografía/video, sin conexión wifi, sin un asistente del estilo Siri. Hoy, el móvil no es mucho más que un teléfono: es una poderosa herramienta que nos permite conectarnos a internet de manera permanente y disfrutar de múltiples servicios al estilo ‘todo en uno’.

La meteórica irrupción de Gmail, la acogida que tuvo en el mercado, derivó en un efecto colateral inesperado: le dio impulso al servicio de almacenamiento por demanda. Por si no lo sabías, una buena tajada de los multimillonarios ingreso que recibe Google provienen del pago de suscripciones de almacenamiento en la nube, copias de seguridad y más opciones.

La suscripción al plan básico de Google One, con 100 GB de almacenamiento, cuesta 8 dólares al mes, mientras que el AI Premium, con 2TB (terabytes) más Gemini Advanced, vale 20 dólares mensuales. Gemini Advanced brinda acceso al modelo de IA más potente de Google: 1.0 Ultra. Fiel a su espíritu, Gmail es el punto de partida para recibir más beneficios.

Gmail cambió las reglas del juego en varios otros sentidos y al mismo tiempo se convirtió en el primer pilar de la expansión del imperio en internet de Google más allá de su dominante motor de búsqueda. Innovación, escasez, espíritu disruptivo, desafío de los estándares del mercado y constante evolución son algunos de los pilares del éxito de esta aplicación.

Han pasado tan solo 20 años desde que aquel primero de abril de 2004 el lanzamiento de Gmail fue asumido como una broma por parte del mercado. Hoy, sin embargo, lo que en un comienzo fue tan solo una cuenta de correo electrónico es la llave maestra para disfrutar de un sinnúmero de beneficios: solo requieres un dispositivo y una conexión a internet. ¡Magia!


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