Gracias, gracias, muchas gracias. Con la mano en el corazón, a nombre propio y en el de mi equipo de trabajo, gracias, muchas gracias. La acogida que le brindaste a la serie que denominamos ‘Los siete pecados de los emprendedores’ superó, con creces, nuestras expectativas. La mejor de nuestras previsiones se quedó lejos de la realidad.

Hola, soy Álvaro Mendoza, director de MercadeoGlobal.com, y estoy aquí para ofrecerte contenido de calidad. En los últimos días, durante la Semana Santa que celebran los católicos de España y América, te invité a una reflexión que espero te sirva en momentos de duda. Y ahora quiero hablarte una tradición poco conocida: la Quema de Judas.

Debo admitir que no tenía ni idea de esta tradición. En un reciente viaje a México, mi amigo Juan Francisco De Martí me envió una imagen del 10.° Carnaval de Tradiciones, organizado por el Museo Dolores Olmedo, de Xochimilco, en el sur de la Ciudad de México. En algunos lugares se celebra el Sábado Santo y en otros, el Domingo de Resurrección.

¿Por qué me interesa el tema de la Quema de Judas?, es la pregunta que, seguramente, te estarás formulando. Con veinte años de trayectoria en el mundo de los negocios en internet, no te imaginas la cantidad de Judas que he conocido. Aunque esa es la razón por la cual elegí este tema, hay muchas situaciones que encarnan al odioso personaje.

Mercadeo Global - Álvaro Mendoza

En algunos lugares, la Quema de Judas es parte de una celebración cultura y artística.

Comencemos por el principio: cómo se originó esta celebración. La verdad, investigué por doquier y no fue posible establecer su origen, dónde y cuándo comenzó. Algunos escritos cuentan que fue en 1499, en Venezuela. El protagonista fue Américo Vespucio, el comerciante italiano que, según los registros, participó en dos viajes al Nuevo Mundo.

Con espejitos y baratijas, logró que los nativos le construyeran una embarcación, en la que regresó al Viejo Continente y nunca volvió. Conscientes del engaño que habían sufrido, los indios fabricaron un muñeco parecido a un espantapájaros, lo pusieron en el mismo lugar donde construyeron la barraca para Vespucio y le prendieron fuego.

Con el tiempo, la costumbre se regó por otros lugares de América. En México, Chile y Uruguay, principalmente, también se lleva a cabo todavía. En este último país, sin embargo, es parte de unas celebraciones que se dan entre noviembre y diciembre, y terminan el día de Navidad. En España también es muy común, inclusive en Madrid.


Los pecados capitales de los emprendedores (1): la pereza


Los pecados capitales de los emprendedores (2): la lujuria


Lo que sí está claro es el motivo original de la celebración: recordar la traición de Judas Iscariote a Jesucristo. El Judas de nuestros tiempos es un muñeco de trapo relleno de fuegos artificiales. Es colgado y ahorcado en un lugar público y luego se le prende fuego, hasta que la pólvora explota. Mientras, la gente festeja y, eventualmente, consume licor.

Una de las características que la Quema de Judas es que hoy es concebida como una fiesta pagana. Aunque, como el caso de la celebración organizada por el Museo Dolores Olmedo, es parte de una programación que incluye otras actividades artísticas, la Iglesia católica no la reconoce, pues argumenta que se degeneró en una invocación al diablo.

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En Venezuela, donde la tradición está muy arraigada, los Judas sonlos políticos.

Lo cierto es que la celebración ya no tiene el carácter religioso de sus inicios. Hoy, en la mayoría de los lugares los Judas son los políticos. El alcalde local, el gobernador o el presidente de turno, que según el pueblo los traicionó y merece morir en la hoguera. Así, en México y Venezuela los Judas más comunes fueron Nicolás Maduro y Donald Trump.

La Quema de Judas, más que dramatizar un hecho bíblico, se ha convertido en un ritual popular que simboliza la destrucción de los pecados con la Resurrección de Cristo. Además, se da en la antesala de la primavera, que es la estación de la fecundidad, de la prosperidad, en la que naturaleza florece. Y este es el sentido que quiero que atiendas.

En su camino, el emprendedor es presa de engaños, de traiciones, de estafas, de malas asesorías. Internet se ha convertido en el nido en el que algunos deshonestos sacan provecho de la ingenuidad de la gente, de su falta de conocimiento, de su buena fe. Les arrebatan no solo su dinero, sino también su tiempo, su confianza y sus sueños.


Los pecados capitales de los emprendedores (3): la soberbia


Los pecados capitales de los emprendedores (4): la gula


Podría escribir un libro de varios volúmenes contando las historias de los Judas que he encontrado en mi camino. Sin embargo, la vida me enseñó que no vale la pena: hacerlo sería brindarles el protagonismo que desean, sería convertirlos en celebridades. Y, por supuesto, no lo son. Encarnan lo peor del ser humano, sus más bajos instintos.

Si bien sé que no es fácil, porque a veces se trata de personas a las que apreciamos, con las que compartimos grandes momentos y a las que les abrimos de par en par la puerta de nuestro corazón, a esos Judas hay que quemarlos. Identifícalos, señálalos, exponlos públicamente y quémalos, sácalos de tu vida para que la primavera florezca en plenitud.

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La Quema de Judas encierra una larga tradición cultural popular. Su origen es incierto.

No importa que sea tu socio, o tu mentor, o tu amigo: a ese Judas, ¡quémalo! Es un tóxico que envenena tu vida, que te hace daño, que te impide prosperar, que no te permitirá cumplir tus sueños. Judas es la personificación de los siete pecados capitales de los que hablé en los videos que publiqué en días recientes, especialmente la envidia y la soberbia.

A esos Judas hay que quitarles el poder que ejercen sobre nosotros. La mejor forma de hacerlo es apartarlos de nuestra vida. Judas se enojará, blasfemará, inventará mentiras, distorsionará los hechos, se pondrá en plan de víctima, te culpará de sus males, pero nada lo salvará. Tan pronto pierda su máscara verás el rostro del mismísimo diablo.

Judas también es tu zona de confort, que te impide ir a buscar tus sueños. O tus miedos, que te petrifican y te mantienen estancado. O tu familia y tus amigos, que te dicen que no eres capaz, que en vez de emprender te dediques a algo útil. O esas personas que te hacen dudar de tu talento, de tu vocación de servicio, y no te dejan avanzar.


Los pecados capitales de los emprendedores (5): la avaricia


Los pecados capitales de los emprendedores (6): la ira


Los pecados capitales de los emprendedores (7): la envidia


Judas también eres tú cuando crees en objetos brillantes, en riqueza exprés. Cuando crees que en internet basta pulsar un botón y sentarse a esperar que lluevan los millones de dólares. Cuando no inviertes en tu conocimiento y no compartes con otros lo que sabes y lo que has aprendido. Judas también eres tú cuando tiras la toalla a la primera dificultad.

Si deseas que tu vida florezca, que tu negocio prospere, que tu conocimiento se multiplique al compartirlo con otros, quema a los Judas que hay en tu vida. Arrebátales el poder que ejercen sobre ti y libérate de esas amarras que te limitan, que te impiden avanzar hacia tus sueños. Quema a Judas y comienza a vivir la primavera de tu vida.

Soy Álvaro Mendoza, director de MercadeoGlobal.com, y te agradezco la atención que me prestaste estos minutos. Espero que esta reflexión haya sido útil para ti. Si te agradó, tus comentarios son bienvenidos. Y valoro que la compartas con tus amigos, a los que también les puede interesar. Me despido porque tengo que ir a quemar algunos Judas.

Chao chao…


 

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