Reinvención: esa, sin duda, es la palabra que más se ajusta para definir la que ha sido la vida de Arianna Huffington, una mujer singular y un modelo del que los emprendedores tenemos mucho para aprender. Ella misma se ha reinventado varias veces y obligó a los medios de comunicación tradicionales a reinventarse para encarar la competencia.

Cuando apareció en mayo de 2005, muy pocos creían que el Huffington Post pudiera contar su historia. Es más: prácticamente todos le auguraron corta vida y, de plano, le bajaron el pulgar al novedoso proyecto periodístico. Hoy, apenas 12 años después, sabemos que muchos de esos detractores trabajan para alcanzar el éxito del HP.

Ese ha sido el sello de su vida: llevar la contraria y ser exitosa. No por terquedad, no por creerse célebre, no por ansias de figuración. Es una actitud que obedece a sus convicciones, a su seguridad de que las mujeres no han sido valoradas adecuadamente a través de la historia y, claro, a la certeza de que tiene mucho por aportarle al mundo.

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A pesar de su éxito y trascendencia, Arianna Huffington sigue siendo una mujer común y corriente.

Por allá en los años 70, por ejemplo, después de haber publicado su primer libro (La mujer feminista, en 1973), recibió 36 NO rotundos antes de que un editor aceptara After reason, una obra de corte político con contenido cuando menos polémico. No sé tú, pero yo después de la segunda o tercera negativa me lo pienso bien antes de tocar otra puerta.

Ella, sin embargo, se armó de paciencia, de valentía y de convicción, y continúo la brega hasta que logró que un editor se interesara en su obra. En 2005, cuando abrió el HuffPost, la prestigiosa columnista Nikki Finke la descalificó: “Es una Madonna del mundo mediático-político reinventada una vez más de la cuenta”. Sabemos que se equivocó.

Arianna Huffington nació en Atenas (Grecia) el 15 de julio de 1950 en el hogar del periodista Konstantinos y de la consultora de gestión Elli. El primer episodio que marcó su vida fue la separación de sus padres, cuando ella tenía solo 11 años. Eso provocó que a los 16 dejara su país natal y, con su madre y su hermana Agapi, se instalara en Inglaterra.

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Sus hijas Isabella y Christina son la razón de su vida. Vive con ellas en Nueva York.

Allí obtuvo el grado en economía en el Girton College de Cambridge, donde después presidió la Cambridge Union Society, una prestigiosa comunidad de debate que dos siglos de existencia solo había sido presidida por dos mujeres. Ya comenzaba a mostrar rasgos de su liderazgo, de su vocación de servicio y de su capacidad para sobresalir.

Producto de una decepción amorosa, a comienzos de los 80, cruzó el Atlántico y se instaló en Nueva York. En Inglaterra vivía un apasionado romance con el columnista Bernard Levin, que siempre se negó a formalizar la relación. Al sentirse desairada, dio el portazo, dejó todo atrás y viajó a Estados Unidos para reinventarse personal y profesionalmente.

Allí comenzó su carrera periodística como colaboradora del National Review. Se hizo conocer por dos biografías: la de su compatriota Maria Callas, publicada en 1981 y por la que la acusaron de plagio (no comprobado), y la de Pablo Picasso, en 1989. Además, estableció sólidas redes de contactos, otra de sus características destacadas.

Nueva vida, nuevo horizonte

En 1986 se casó con el congresista Michael Huffington y se trasladó a California. Tuvo dos hijas: Isabella y Christina, estudiantes de Yale University con las que hoy vive en la capital del mundo. Así, accedió al mundo de la política, en el que vivió una nueva transformación: poco a poco, sus férreas convicciones conservadoras mutaron al extremo del liberalismo.

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Tras vender el ‘HuffPost’, Arianna es una cotizada consultara empresarial.

Durante años siguió el paso de su esposo en el gobierno de Ronald Reagan y padeció la frustración de no haber sido elegido al senado. Después, se separó del magnate petrolero texano cuando este, en medio de un terrible escándalo mediático, reconoció ser bisexual. Ese suceso provocó que, una vez más, Arianna buscara reinventarse.

Fue panelista de un programa de corte político que se emitía en la BBC Radio y así ganó notoriedad entre el ciudadano del común. Por su estilo frentero y contestatario, adquirió popularidad y motivada por ese reconocimiento se lanzó al ruedo político: fue candidata a la gobernación de California en 2003, pero la derrotó el actor Arnold Schwarzenegger.

Esa derrota le dejó una lección: la solución a los problemas de la sociedad no está en el sector público. Enfocó sus esfuerzos, entonces, en un proyecto distinto y con la ayuda de algunos de los multimillonarios que hacían parte de su círculo íntimo, lanzó The Huffington Post. En ese emprendimiento la acompañaron Kenneth Lerer y Jonah Peretti.

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En 2014, Arianna publicó su libro número 14. Y pensar que antes la rechazaron varias veces.

Peretti, profesor de varias universidades, se enamoró de internet cuando comprobó su poder. En 2003, se viralizó una cadena de mensajes que envió a sus contactos denunciando las irregularidades de la multinacional Nike, que en los países subdesarrollados contrataba a menores de edad para la maquila de sus productos.

Lerer es un empresario y ex director de AOL, además de activo militante del partido Demócrata y, por supuesto, uno de los responsables de que Arianna ingresara a las filas de esta congregación. Fue el que visualizó el potencial que podría tener la unión de la pasión de Arianna y el talento de Peretti, y conformó un equipo ganador.

El HuffPost se creó como una web de información y opinión, pero con dos características especiales: no se hablaba de todos los temas y el grueso del contenido lo generaban blogueros independientes. Sin embargo, lo que le permitió destacarse como un modelo único e innovador fue el concepto de agregación de contenido.

Dado que no cuenta con una plantilla de periodistas, inventó un esquema que generó gran polémica: tomar contenido de otros diarios, enriquecerlo con otras fuentes, reempaquetarlo y presentarlo con llamativos titulares. ¡Eureka!, la fórmula del éxito. ¿El resultado? Tiene más de 25 millones de usuarios únicos al mes, que se traducen en generosas ganancias por publicidad.

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El ‘Huffington Post’ cambió la forma de hacer periodismo e inició una nueva era digital.

A partir de ese éxito, Ariana Huffington se convirtió en una celebridad mediática que dicta conferencias, concede entrevistas, habla de política, da recomendaciones para llevar una vida más sana y productiva y saborea el éxito que en el comienzo se le negó. De hecho, ya publicó una docena más de libros, y nunca más vivió la fea experiencia del rechazo.

En abril de 2011, Time Warner adquirió el HuffPost por 300 millones de dólares. Hoy, está radicada en Nueva York y trata de llevar una vida más tranquila, viaja por todo el mundo compartiendo su conocimiento y experiencia. Y, sobre todo, inspirando a cientos de emprendedores de los medios, que ven en ella el modelo de éxito que desean replicar.

Su impacto es increíble gracias a su transparencia y testimonio genuino. Siempre se presenta como una mujer de carne y hueso, que sufre de miedos viscerales y lucha por derrotarlos. También, como alguien adicto a las dietas y, muy especialmente, como un ser humano que descubrió que la perfección consiste en reinventarse permanentemente.

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