Es una obsesión que todos tenemos, seamos honestos. La diferencia es que para algunos es el eje de su vida y todo lo que piensan, sienten, hacen y dicen está relacionado en ese objetivo. Para otros, en cambio, y me incluyo en este grupo, es la consecuencia natural de tus actos. ¿A qué me refiero? Al deseo de ser líder de tu mercado, el número uno.

Hay una metáfora sobre la vida que me gusta mucho porque ejemplifica de manera sencilla y precisa dos visiones opuestas: para algunos, la vida es una competencia, un permanente y consciente deseo de ser mejor que los demás; para otros, la vida es un viaje, una oportunidad de compartir, de aprender, de tener experiencias enriquecedoras.

Más de 50 años de vida, 20 de ellos dedicado a los negocios por internet, me han enseñado que ninguno de esos extremos es bueno y que la clave del éxito y de la felicidad está en encontrar la dosis adecuada. ¿50/50? ¿60/40? ¿70/30? No sé, la proporción la define cada uno, de acuerdo con sus necesidades, sus gustos, sus aspiraciones.

A mí, particularmente, me ha ido mejor asumiendo la vida como un viaje placentero. Me estreso menos, comparto más, me desgasto menos, disfruto más, me enfermo menos, aprendo más, en fin. ¿Que si soy competitivo?, podrás preguntarte. ¡Sí, claro, y mucho! Sin embargo, la mía es una competencia leal, sana, enfocada en ser mejor cada día.

Mercadeo Global - Álvaro Mendoza

Sé diferente y aporta soluciones: eso te hará el preferido del mercado.

No compito contra otros, mejor dicho. Porque ese es, justamente, el grave problema que aqueja a algunos, a mi modo de ver. Ser competitivo es algo natural en el ser humano, un impulso que podemos aprender a controlar, pero que no debemos permitir que nos controle. No en la vida, no en los negocios, no en las relaciones con los demás.

Una de las premisas en el mundo de los negocios, en especial en este siglo XXI en el que la competencia es cada vez mayor, de más calidad y más exigente, es conseguir un posicionamiento que te permita descollar, diferenciarte del bosque, brillar en la oscuridad. A veces, me preguntan si esto es necesario, si es indispensable, y la respuesta es SÍ.

¿Por qué? Porque sin importar a qué te dediques, cuál sea el producto o servicio que ofreces, haz de saber que por ahí hay cientos de personas que hacen lo mismo, que ofrecen lo mismo. En todos los idiomas. Ya no existe nada completamente novedoso, pues hasta la innovación sufrió retoques: hoy se concibe como una evolución, un mejoramiento.


Si quieres ser el líder del mercado, debes ofrecer algo que la competencia
no esté en capacidad de igualar: no es solo un producto, no es solo un precio.
Sé tu mejor versión y enamora al mercado de una forma irresistible.


Entonces, no tiene sentido quebrarse la cabeza pensando que estás descubriendo el agua tibia o reinventando la rueda. ¿Esa es una desventaja? No necesariamente. Más bien, es una característica que, de acuerdo con nuestras acciones y decisiones, puede ser favorable o desfavorable. Por eso, ser líder o número uno ya no es una opción.

Asumido esto, entonces, hay que seguir adelante. Adentrarse en la tarea de convertirte en la referencia de tu mercado, en la opción número uno para tu nicho, en el modelo que tus competidores quieren imitar, en la inspiración de quienes apenas comienzan y ven realizado en ti ese sueño que ellos acuñan. ¿Cómo ser el líder, cómo ser el número uno?

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Enfócate y comprométete con ese mercado que necesita aquello que ofreces.

1) Comprométete y enfócate: una de las mayores dificultades que enfrentan las personas en el comienzo es que quieren llegarle a todo el mundo, venderle a todo el mundo, estar en todos los nichos del mercado. Y eso, ya debes saberlo, no solo no es posible, sino que además no es conveniente. La clave del posicionamiento está en la especialización.

Necesitas que el mercado te identifique como esa solución perfecta a su problema, para que no dude en escogerte en medio de ese amplio abanico de posibilidades. Entonces, enfócate en un nicho, comprométete con él y dedica todos tus esfuerzos en satisfacer sus necesidades. La recompensa que recibirás, amigo mío, ¡no tiene precio!

2) Sé diferente: si tu deseo es destacarte, sobresalir en el mercado, necesitas ser diferente. Diferente, sin embargo, no significa ser raro: lo que necesitas es ser auténtico, resaltar tus virtudes, reconocer tus errores y limitaciones y mostrarte como un ser humano de carne y hueso que, por su conocimiento y experiencia, puede guiar a otros.

Ese, supongo que lo entenderás, es un mensaje muy poderoso. Es un mensaje que muy pocos están en capacidad de ofrecer o, cuando menos, de respaldar con hechos, con acciones reales. Un tema es que ofrezcas algo que ya está en el mercado; otro distinto es que lo entregues, lo promociones y lo trabajes con tu estilo, con tu personalidad.

3) Da soluciones: de encantadores de serpientes está llena la jungla del mercado, lo sabemos. Hay muchos que prometen la vida eterna y un poco más y, a la hora de la verdad, ni fu ni fa. O, como dicen en Colombia, mucho tilín tilín y nada de paletas. La forma más efectiva de causar impacto en el mercado es ser una solución certera.

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Que el cliente te perciba como diferente, pero a la vez auténtico, es la clave para generar impacto.

Es como cuando te duele una muela: sabes que tienes que ir al odontólogo. De la misma manera, necesitas que el mercado te identifique claramente como la persona que le va a dar solución definitiva a su problema. Pero, claro, primero tienes que demostrar que puedes hacerlo, que sabes cómo hacerlo, que estás dispuesto a ayudar a los demás.

4) Sé una marca poderosa: si bien el comienzo de la relación con el cliente es que él te compre algo que tú ofreces, con el paso del tiempo los roles se invierten. ¿Cómo así? Te compra porque TÚ lo ofreces, porque confía en ti, porque ya sabe que eres la solución a sus problemas, porque le cumpliste la promesa inicial, porque eres parte de su vida.

Eso, en pocas palabras, significa que eres una marca poderosa: como cuando quieres ir a comer pizza y siempre quieres ir al mismo lugar. Prefieres repetir la experiencia, que ya sabes es satisfactoria y enriquecedora, antes que probar otra alternativa. Ser una marca poderosa es convertirte en una referencia, en un modelo que todos quieren seguir.

5) Valórate: esta es una de las piedras más comunes en el camino de muchos emprendedores, una pequeña, pero incómoda piedra que te desvía o te hace caer. Para ser el líder del mercado tú tienes que ser el primero en creer en lo que sabes, en el valor de lo que has vivido, en lo enriquecedoras que son tus experiencias.

Eso, por supuesto, debe traducirse en una tarifa que le indique al mercado que no eres uno más, que no eres una opción barata: eres el mejor y cobras en conformidad. La gente que perciba ese valor, que entienda que no se trata de dinero, sino de beneficios, no pondrá objeciones y, más bien, aprenderá que cada centavo valió la pena.

Ser líder del mercado, como dije al comienzo, es una consecuencia. No es que te autoproclamas y listo. Es el fruto de tus acciones, de tus decisiones y, sobre todo, de los beneficios que le brindas al mercado. Es un privilegio grande, pero también un compromiso enorme. Al algo para lo cual solo estamos hechos los mejores…


 

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