¿Sabes cuál es la principal razón por la que tantos emprendedores o negocios tiran la toalla antes de cumplir dos años? Porque se enfocan en eso que ellos creen le va a interesar al mercado, en lo que está de moda o en un producto o servicio que, están convencidos, será revolucionario. Sin embargo, a la vuelta de la esquina tropiezan y caen. Y prefieren dar marcha atrás en vez de pararse y seguir.

La verdad, en el mundo moderno es muy difícil, prácticamente imposible, ofrecer un producto revolucionario: la rueda ya fue inventada. Entonces, es mejor descartar esa opción. Si eliges algo que está de moda tienes que ser consciente de que habrá mucha competencia y requerirás demasiado esfuerzo para darte a conocer y a la postre, quizás, lo que recibas sea decepcionante.

Si te vas por el camino de lo que tú crees que le va a interesar al mercado, prepárate porque tarde o temprano vas a recibir un duro golpe. ¿Por qué? Porque estás muy cerca de cometer uno de los errores más graves y elementales en el mundo de los negocios: creer que lo sabes todo y que eres el genio del marketing. Y nadie, absolutamente nadie, lo sabe todo. Y el genio del marketing es…

¿Sabes quién es el genio del marketing? ¡El mercado! Sí, el mercado. Por si todavía no te lo contaron, la más efectiva estrategia de marketing es preguntarle al mercado qué necesita o qué quiere, cómo lo quiere o cómo lo necesita. Y luego, entonces, sí entras en acción y preparas eso que el mercado pide a gritos y se lo ofreces. Será cuando tus clientes te rueguen que les des lo que tienes.

La realidad, sin embargo, nos ha enseñado que son muchos los emprendedores que eligen el camino equivocado y tercamente insisten en sacar adelante su idea. Solo se detienen cuando ya es tarde, cuando todo está perdido y la única opción que encuentran es tirar la toalla y regresar a esa vida de la que querían escapar, a ese trabajo convencional que les impide ser felices y prósperos.

Ser emprendedor no es una decisión fácil, lo sé. Lo sé porque a mí me tomó mucho tiempo dar ese primer paso. Por fortuna, tan pronto comencé a recorrer el camino ya no me detuve. ¿Por qué yo sí lo logré y tantos otros se quedaron a mitad del camino? Por una razón muy sencilla, pero también fundamental: porque yo, más que empezar un negocio, lo que hago es seguir mi pasión.

¿Cuál es la diferencia? Cuando tú sigues tu pasión y aprovechas el conocimiento adquirido, tu talento y la experiencia acumulada, y pones todo esto al servicio de otros, aunque te falten las fuerzas, aunque el cansancio te venza, aunque las dificultades proliferen, siempre harás un esfuerzo más, un intento más, y lograrás salir adelante. En otras palabras: ¡nunca te rendirás!

Y no importa cuánto dinero hayas de invertir, o de dónde salga ese dinero o qué tengas que hacer para conseguirlo: con tal de ver realizado tu sueño, siempre encontrarás una salida. Aunque no sea una convencional, aunque no sea la que pensabas, siempre hallarás la solución al problema y continuarás tu camino. Y cada pequeño logro servirá como estímulo, será alimento para el alma.

Si quieres descubrir cuál es el camino que debes seguir, lejos de la tentación de lo que está de moda o de la del invento genial, necesitas determinar cuáles son tus fortalezas. Esto implica romper uno de los paradigmas de la educación con que nos criamos, en la que nos refuerzan el concepto de lo negativo, de las debilidades, de los defectos, y menosprecian las cualidades.


Potencia tus fortalezas

Saber cuáles son tus fortalezas te permitirá dar la pelea en esa jungla que es el mercado.


Para alcanzar el éxito en la vida y en los negocios necesitamos saber para qué somos buenos, en qué somos mejores que otros, y aprovechar ese conocimiento, esa experiencia y nuestro talento para ayudar a otros. Rompe el paradigma de luchar contra lo negativo y, más bien, enfócate en lo positivo: no tardarás en ver cuán diferentes son los resultados y el mercado lo agradecerá.


Tus fortalezas son aquellas características que te hacen único y diferente a los demás. ¿Sabes cuáles son las tuyas? Lo primero que necesitas saber es que hay varios tipos de fortalezas: las sicológicas, las manuales (habilidades), las físicas o las académicas, entre otras. Son aquellas cualidades que te destacan, por las que la gente te conoce y te identifica con claridad.

Veamos algunas:

1) La honestidad

2) La paciencia

3) El compromiso

4) La valentía

5) La responsabilidad

6) La organización

7) La humildad

8) La proactividad

9) La confianza

10) La empatía

¿Comprendes? Una fortaleza es un rasgo de tu personalidad, el conjunto de características que te convierten en un ser único. Necesitas identificarlas y trabajar para mejorarlas, fortalecerlas y potenciarlas. Y tienes que descubrir también cuáles son tus debilidades para procurar eliminarlas. Como te digo, prefiero enfocarme en lo positivo, porque lo negativo no te llevará adonde quieres ir.

Estas son algunas de las fortalezas que necesitas desarrollar para triunfar en la vida y los negocios:

1) Creatividad: la imaginación siempre será un diferencial importante, si la sabes utilizar

2) Curiosidad: no tratar entero y siempre querer ir más allá, saber más, es imprescindible

3) Ansias de aprender: somos eternos alumnos de la vida; mantén tu mente abierta

4) Persistencia: solo una dificultad insuperable y es aquella ante la cual te rindes

5) Resiliencia: aprovecha las dificultades para exponer lo mejor de ti, tu mejor versión

6) Inteligencia emocional: estamos en este mundo para ayudar a otros; entiéndelos, acéptalos

7) Perdón: no somos perfectos, nadie es perfecto; acepta el error y aprende de él

8) Gratitud: nunca lograrás avanzar si antes no valoras lo que tienes, lo que has conseguido

9) Disciplina: el éxito y la felicidad, amigo mío, son un hábito; cultívalos cada día de tu vida

10) Confianza: es un camino de doble vía: confía en los demás y sé confiable para los demás

Si no sabes para qué eres bueno, en qué eres bueno; si no identificas y potencias tus fortalezas, cualquier negocio que comiences estará condenado a desaparecer. Tarde o temprano lo hará. El principal activo de tu negocio eres tú mismo, de ahí la necesidad de que te apalanques que eso que te hace único. Enfócate en lo positivo y verás cómo el universo conspira para llevarte al éxito y la felicidad.


 

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