Internet es una maravilla que nos facilita la vida cotidiana y que nos amplió hasta el infinito el espectro de posibilidades a quienes hacemos negocios. Gracias a esta tecnología, hoy podemos competir en el mercado contra actores que pertenecen a las grandes ligas y que en el mundo real (físico) nos aplastarían sin compasión.

Poder comunicarnos con una persona que está a cientos de kilómetros de distancia, del otro lado del planeta, y a la que no conocemos (y quizás no llegamos a conocer) en persona, es algo increíblemente poderoso. Muchos de los hábitos que nos acompañaron durante años pasaron al olvido por internet y su dinámica nos impone constantes retos.

Como alguien que lleva más de veinte años conectado a la red, desde que era una arcaica herramienta que hoy se antoja como las señales de humo de la prehistoria, sé perfectamente qué es posible hacer en internet y he vivido, también, los efectos del mal uso de la tecnología. La muestra más palpable son las redes sociales.

Que, dicho sea de paso, poco o nada tienen de sociales. Parecen más bien cuadriláteros para que la gente desfogue sus bajos instintos. O, por otro lado, para que algunas personas acumulen likes que les alimentan el ego y les permitan sentirse reconocidos, aprobados socialmente. No me opongo a eso, pero te prevengo si eres uno de ellos.

Mercadeo Global - Álvaro Mendoza

Ser auténtico es el primer paso que que el mercado confíe en ti y te crea.

Para alcanzar visibilidad en el mercado, una de las premisas es el posicionamiento. Sí, que la gente que no te conoce te reconozca como alguien experto en un tema determinado y que valore tu conocimiento y tu experiencia. Ese es el primer paso para ganarse la confianza de la gente y para desarrollar la credibilidad que es vital en los negocios.

Hasta ahí, está muy bien. El problema comienza cuando nos dejamos obnubilar por las reacciones de la gente (que muchas veces responden a un impulso, no a una opinión) y entramos en el terreno de las arenas movedizas de buscar aprobación social. Sí, esa situación en la que necesitamos algunos likes para sentirnos bien, para no deprimirnos.

A todos nos gusta que los demás nos aprecien, nos valoren, nos respeten, nos tengan en cuenta. Esa es una condición del ser humano, y está bien. Sin embargo, cuando se pasa la raya invisible y se entra en el terreno de la aprobación social, los riesgos son altos. ¿Por qué? Porque eres tú mismo el primero no valora lo que eres. Y eso se proyecta.


Vivir pendiente de la aprobación de los demás te genera una presión que en
algún punto supera tu resistencia y de hace tirar la toalla. No eches a perder
tus sueños por algo que no necesitas: ¡ser auténtico es un gran negocio!


Uno de los tropiezos más frecuentes de los emprendedores es enfrentarse al rechazo del mercado. Después de haber invertido tiempo, conocimiento, dinero y recursos en preparar un producto y presentar una oferta, los clientes potenciales dicen no. A todos nos ha sucedido alguna vez, y no es una situación agradable, de esas que uno desee repetir.

Sin embargo, hay que aceptarla porque es parte del juego: a veces se gana, a veces se pierde. Lo peor de esto es que algunas personas lo asumen como algo personal, es decir, no como lo que es en realidad es (un tropiezo en los negocios), sino como un rechazo a la persona. La consecuencia es la baja autoestima, la infravaloración, la desmotivación.

Mercadeo Global - Álvaro Mendoza

La gente no busca modelos perfectos, sino alguien con quien caminar por la vida.

Y esa, quizás lo sabes, es una mezcla explosiva de la que necesitamos mantenernos alejados, porque provoca mucho daño. La mayoría de los obstáculos que se tornan insuperables y que impiden que nos realicemos como personas, que alcancemos nuestros sueños, tienen este origen: necesitamos la aprobación de los demás.

Lo más grave es que, como se dice popularmente, el remedio es peor que la enfermedad. ¿Cómo así? Algunos creen que para conseguir la aprobación del mercado lo que necesitan en mostrarse gentiles, simpáticos, bondadosos, cuando en realidad no son así. No ser auténtico es uno de los peores pecados que puede cometer un emprendedor.

¿Por qué? Porque tan pronto el mercado vea que tienes puesta una máscara y que no eres como te presentas, te castigará con dureza. Perderás la confianza y la credibilidad y quizás no puedas recuperarlas jamás. Por eso, no entres en el juego de caerle bien a la gente, de mostrarte distinto a como eres en realidad, porque esa actitud es como un búmeran.

Nadie quiere modelos perfectos

Para alcanzar el éxito en los negocios y la felicidad en la vida, la primera condición es ser auténticos. Con todos los defectos que podamos tener. En el mercado, la gente no busca modelos perfectos (que, de hecho, no existen), sino personas de carne y hueso, seres humanos que les puedan guiar hasta un lugar seguro por un camino que ya recorrieron.

Todos hemos fracasado en los negocios alguna vez, quizás más de una vez. Eso, sin embargo, no nos resta méritos: por el contrario, haber aprendido de esa experiencia y haber superado el obstáculo nos hizo más fuertes y, por ende, una mejor alternativa en el mercado. Repito: nadie busca modelos perfectos, sino personas que los guíen e inspiren.

Mercadeo Global - Álvaro Mendoza

Cree en ti, disfruta ser cómo eres: el mercado lo apreciará y te lo agradecerá.

Lo que un cliente necesita de un experto es que le enseñe a superar las dificultades, que le dé claridad cuando la mente se nubla, que le brinde las herramientas necesarias para cumplir con las tareas que lo llevarán a cristalizar sus sueños, a hacer realidad sus proyectos. Alguien que lo pueda acompañar en ese momento específico de su vida.

Creer en ti, en tus capacidades, conocimientos y experiencias, y dejarte guiar por tu pasión es lo que te hace diferente al resto de actores del mercado. No necesitas que nadie te apruebe, que nadie te dé likes en las redes sociales: solo necesitas ser tú mismo, mostrarte tal y como eres, y pronto verás cómo hay gente que se identifica contigo.

El miedo a que nos rechacen es uno de los más difíciles de enfrentar. El qué dirán nos condiciona y la aprobación de los demás se nos hace indispensable. Pero, amigo mío, no es así, esa no es la realidad. Como persona y como emprendedor, vales mucho por ser como eres, por lo que conoces, por lo que has vivido, por lo que compartes con otros.

Las más inspiradoras historias de emprendedores exitosos tienen como punto en común que en algún momento (a veces, durante mucho tiempo) fueron rechazados por los demás, por el mercado. Los que triunfaron, los que alcanzaron sus sueños, fueron aquellos que no se quedaron ahí, los que entendieron cuánto valían y siguieron adelante.

Recapitulemos: lo que el mercado busca en ti no es un producto o un servicio, sino alguien que, con su conocimiento y experiencia, con su vocación de servicio y su pasión, le pueda enseñar a superar las dificultades y lo guíe a ser feliz y exitoso. Cree en ti, en lo que sabes, en los que viviste; muéstrate tal como eres. ¡Los resultados serán extraordinarios!


 

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