“Murió el hombre, vive la leyenda”. Esta es una frase popular que bien podría aplicar en lo ocurrido tras la muerte de la exestrella de la NBA Kobe Bryant. El histórico deportista de los Lakers de Los Ángeles falleció en un accidente cuando el helicóptero en el que viajaba se estrelló, en medio de la neblina, en Calabasas (California). Con él murieron su hija Gianna y otras 8 personas.

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Después de disputar veinte temporadas en el más alto nivel profesional, un período en el cual logró cinco anillos de campeón con el quinteto angelino, Bryant se retiró de los tablados en 2016. Desde entonces, se dedicó a compartir de su familia, compuesta por su esposa Vanessa y sus cuatro hijas, la más pequeña de solo unos pocos meses, a cuidar de ella y a disfrutar de la vida.

También, a velar por su negocios, que eran diversos y tan productivos como lo fue su brillante carrera como deportista. Primero al lado del también histórico Michael ‘Magic’ Johnson y luego en solitario, Bryant lideró al quinteto de Los Ángeles a sus más resonantes triunfos y, de paso, se convirtió en un ídolo no solo del equipo y de la ciudad, sino de todos los aficionados al deporte.

Por eso, después del fatídico accidente, se desató una especie de Kobemanía. En efecto, Bryant era un estandarte de la marca Nike, que lo patrocinaba desde 2003 y con la que acababa de renovar el contrato por, versiones no oficiales, 36 millones de dólares por cuatro años. Era por usar su nombre en zapatillas (10 modelos diferentes), prendas deportivas y complementos.

Tras conocerse la muerte de Bryant, miles de fanáticos corrieron apresurados a las tiendas de Nike, tanto en Estados Unidos como en el resto del planeta, a adquirir algún producto. Quizás como un homenaje al ídolo desaparecido, quizás como un recuerdo imborrable de un hombre que marcó sus vidas, quizás con la ilusión de que, el día de mañana, ese objeto sea muy valioso.

En cuestión de horas, todo lo que estaba relacionado con Kobe Bryant desapareció de las tiendas de Nike, que respondió a ese comportamiento del mercado con una medida genial: anunció que, por tiempo ilimitado, no vendrá más productos con el nombre de la estrella que hoy nos ilumina desde el cielo. Una medida radical al punto que los productos desaparecieron también de su web.

¿Por qué? La noticia, por supuesto, llamó la atención y fue replicada por los principales medios de comunicación del mundo, en especial aquellos especializados en el deporte. De las redes sociales, la novedad llegó a los medios de comunicación y estos fueron los encargados de encontrar una respuesta: Nike dijo que los había retirado para evitar lucrarse ante la avalancha de peticiones.

¡Woooowwww! El ser humano, por naturaleza, está a la caza de ofertas, de oportunidades no solo de ahorro, sino también de aquellas que, como en este caso, le puedan brindar un beneficio posterior. Pronto, los hechos le dieron la razón a la compañía: la reventa de productos se disparó en distintos portales de internet y, en consecuencia, los precios crecieron como espuma.


Mercadeo Global - Álvaro Mendoza

La drástica y sorpresiva medida de Nike surge del respeto del dolor de la familia Bryant.


La trágica y prematura muerte de Kobe Bryant, leyenda de la NBA y de los Lakers de Los Ángeles, sirvió para que Nike, que lo patrocinaba desde 2003, nos diera una serie de valiosas lecciones con una decisión radical. Hay quienes en el mundo de los negocios sí tienen corazón.


“Al igual que millones de atletas y fanáticos en todo el mundo, estamos devastados por las noticias trágicas. Extendemos nuestras más profundas condolencias a los allegados a Kobe, especialmente a su familia y amigos. Fue uno de los más grandes atletas de su generación y tuvo un incalculable impacto en el mundo del deporte y la comunidad del básquet. Fue un amado miembro de la familia Nike. Lo vamos a extrañar. Mamba por siempre”, reza el aviso al que redirige la búsqueda.

La verdad, solo puedo decir que me quito el sombrero ante Nike por la valentía que se requiere para tomar una decisión de esta naturaleza, aun a riesgo de recibir las críticas de sus clientes. También, porque esta medida encierra valiosas lecciones de vida y de marketing que a todos nos sirven y que, sin duda, son un precedente para cuando nos enfrentemos a una situación similar.

Lo primero ya lo mencioné, pero vamos a profundizarlo. Hay que tener valentía para enfrentarte al mercado con una decisión como esta. Porque no se trata exclusivamente de un tema económico, de las ganancias que la compañía deja de percibir eventualmente, sino de algo de mucho más peso: de los principios y valores que debes tener y que no pueden quedarse en letra muerta.

Sin conocer las motivaciones precisas de la decisión, interpreto que surge de dos postulados. El primero, respetar el dolor de la familia de Kobe, su esposa y las tres hijas, además del resto de sus familiares y entorno cercano, ante esta terrible tragedia. La segunda, la de blindarse y evitar que, en el futuro, alguien pueda decir que Nike se lucró con la muerte de uno de sus máximos ídolos.

Por donde la quieras ver, es ua decisión acertada. No han sido pocas las ocasiones en las que los oportunistas han hecho su agosto, como se dice en Colombia, tras la muerte de una figura famosa. Uno de los más recientes es el popular cantante mexicano Juan Gabriel, que no ha podido descansar en paz por la disputa de su herencia y porque otros aseguran que no murió y está escondido.

Por supuesto, cada vez que resurge algún rumor, los medios sensacionalistas, que pululan tanto en el ámbito físico como en el digital, hacen su fiesta a punta de especulaciones que solo sirven para dañar la imagen del ídolo y para lastimar a sus familiares y entorno íntimo. Por eso, la medida de Nike es para aplaudir, porque no quiere que su nombre esté ligado a rumores malintencionados.

El respeto por el otro es uno de los valores más escasos en la actualidad y, por eso, a muchos les disgustó la decisión de Nike. No cabe duda de que para la empresa Kobe Bryant era más, mucho más que una mina de oro, de ahí que no tenga intención de sacar provecho de su trágica muerte. Y estoy convencido de que en el futuro, cuando vuelva a ofrecer los productos, venderá miles y miles.

Otro mensaje destacado que nos ofrece esta situación es que no todo en la vida es dinero, así se hable de un negocio. No tengo duda alguna de que, a largo plazo, esta decisión le servirá a Nike para fortalecer los lazos con sus clientes, en especial los aficionados al baloncesto, y también para marcar una clara diferencia con sus competidores posicionándose como una marca con corazón.

Hoy, los consumidores se inclinan sin vacilación por las marcas con propósito, las humanas, y Nike dio un paso grande para que el mercado la asocie con este valor. La hipocresía y la falsedad están al alcance de la mano en el mundo de los negocios, dentro o fuera de internet, y no es fácil resistir la tentación de obtener jugosos dividendos, más en una situación coyuntural como la presente.

En 2003, cuando Bryant fue acusado de agresión sexual, un caso que nunca fue esclarecido del todo y que quedó marcado como un lugar en su vida, Nike fue una de las pocas empresas que no le retiró su apoyo. Más bien, redobló la apuesta, siempre lo apoyó y, como lo hizo con Tiger Woods años más tarde, demostró que posee un corazón generoso capaz de perdonar sin juzgar.


Mercadeo Global - Álvaro Mendoza

La relación entre Kobe Bryant y Nike comenzó en 2003 y siempre fueron como almas gemelas.