“No tengo tiempo. Entre el trabajo, el estudio, mi novia y mis amigos, apenas tengo tiempo para dormir”. Cuando escucho esta frase se me alborota la bilirrubina: no es cuestión de tiempo, sino de prioridades. Y de organización, también. El tiempo nunca es un impedimento cuando de cumplir tus sueños se trata. ¡Siempre hay tiempo!

“No estoy seguro de que sea el momento adecuado. Quizás debo pensarlo mejor, esperar a ver qué me depara este año”. Hay personas que prefieren dejar pasar la vida, porque tienen miedo de asumir algún riesgo. Y se les va la vida, y no hacen nada, porque creen nunca es el momento adecuado, cuando en realidad el momento adecuado es hoy.

“No tengo el dinero necesario para comenzar un negocio. Tengo que trabajar un tiempo más para ahorrar lo requerido y ahí sí me lanzo. Si el dinero es el obstáculo que te impide comenzar un negocio, quizás eso de convertirte en emprendedor no sea para ti. Es posible comenzar con poco, con casi nada, y generar los recursos que te permitan sostenerte.

“No me decido todavía. Mi novia y mis padres me dicen que mejor me vincule a la empresa familiar, que ser emprendedor es un desgaste que no se compensa”. El qué dirán es, sin duda, un lastre para quienes dudan de su vocación emprendedora. Y una de las primeras acciones que debes adoptar es, precisamente, hacer oídos sordos a esas voces.

“No he terminado algunos libros que compré y estoy en la mitad de los cursos que me recomendaron el año pasado. Cuando los termine, comienzo”. La procrastinación es la excusa más común en quienes tienen miedo a salir de la zona de confort. No necesitas maestrías, posgrados o sabiduría extrema para dar el primer paso: ¡Vamos, arranca!

Mercadeo Global - Álvaro Mendoza

Trabajar desde cualquier lugar, una de las ventajas de los programas de afiliados.

No pasa un día sin que escuche alguna de estas u otras tantas excusas. Porque, déjame decírtelo, no son razones: ¡son excusas! Y cada día, tristemente, compruebo cómo unas personas talentosas, capacitadas, apasionadas y valiosas siguen atornilladas a esa realidad que no los hace felices. Viven presos en una vida monótona, sin sueños ni ilusiones.

Cuando tomé la decisión de convertirme en emprendedor, hace ya veinte años, aplicaba en todas y cada una de las excusas mencionadas. Era joven, quería salir de rumba con los amigos y buena parte de mi tiempo transcurría en actividades que poco o nada aportaban a mi vida. Al comienzo, las extrañé, pero luego entendí que me había liberado.

Durante mucho tiempo, así mismo, pensé y pensé. Y cada vez que estaba a punto de tomar una decisión, ocurría algo que me distraía. Hasta que me harté de esa vida que llevaba y, aunque no tenía un dólar en el bolsillo, comencé a luchar por mis sueños. Que, debo confesarlo, no eran muy claros, muy definidos. La intención era salir de esa vida inútil.


Pertenecer a un programa de afiliados es aprender una de las reglas básicas
para tener éxito en los negocios: aquella de unir talentos y fuerzas y compartir
los beneficios. Una excelente opción para iniciarte en el mundo de los negocios.


En aquel momento, año 1998, internet era muy distinto al que conocemos y disfrutamos hoy. La tecnología era precaria y prácticamente no había a quién preguntarle qué hacer. No había expertos, no había eventos, no había libros, no había nada. Y eso, precisamente, fue lo mejor para mí: cada paso que di fue una experiencia enriquecedora, formadora.

Tenía un directorio con información sobre Gabriel García Márquez, el premio Nobel colombiano. Era lo que se estilaba en esa época para estar presente en internet. Sin saber cómo (aún lo desconozco), vendía libros de Gabo en diversos idiomas y en países muy distintos y distantes de Colombia. Era divertido, porque además aprendía todos los días.

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Los programas de afiliados son una excelente opción para ingresar al mundo digital.

Hasta que ocurrió eso que llamo un golpe de suerte, un guiño del destino. Amazon.com lanzó su programa de afiliados y empecé a vender sus productos con gran éxito. Por si no lo sabías, en ese momento la compañía que hace poco se encumbró como la más valiosa del planeta, se presentaba como “la librería más grande del mundo” y solo vendía libros impresos.

Esa etapa como afiliado, quién lo creyera, fue la plataforma de lanzamiento de una trayectoria que hoy, dos décadas más tarde, me brinda el orgullo de ser El Padrino de los negocios por internet en el mercado hispanoamericano. Fue el punto de partida en varios sentidos: conocimiento, experiencia, marketing, ventas, relaciones, posicionamiento.

Si bien tengo varios infoproductos propios, soy coach y mentor y organizo eventos de diversa índole, en mi portafolio casi siempre hay algún programa de afiliados. Promuevo productos de algún conocido que son útiles para mis clientes o vendo otros que considero valiosos porque me permiten darles valor a mis clientes y generar ingresos adicionales.

Por eso, cada vez que alguna persona se acerca a mí solicitando mi ayuda o mi consejo y me esgrime alguna de las excusas que mencioné en el comienzo de la nota, si veo que tiene la pasión y las ganas para dar el primer paso, le sugiero que se inscriba en un programa de afiliados. ¿Por qué? Por los cinco beneficios que te voy a mencionar:

1) Puedes empezar de cero, literalmente: no necesitas recursos, ni negocio propio, ni conocimiento específico de marketing, ni experiencia en ventas, ni requieres una lista… Lo único que necesitas es aprender a generar el tráfico necesario para promover los productos y cerrar las ventas. Son estrategias sencillas que cualquiera puede aplicar.

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Muchos de mis clientes no saben que yo comencé en un programa de afiliados.

2) Puedes comenzar aún vinculado a un trabajo convencional: en un programa de afiliados, ganas en directa proporción con el tiempo que le dediques a tu trabajo. Trabajas poco, ganas poco; trabajas más, ganas más. Con una o dos horas al día quizás sea suficiente para generar unos ingresos adicionales que te permitan vivir sin limitaciones.

3) Es la escuela primaria en marketing: si no sabes de marketing o nunca has tenido un negocio, un programa de afiliados puede ser esa escuela que necesitas para adquirir el conocimiento que más tarde te permita abrir tu negocio. Aprenderás diferentes técnicas de marketing, prospección, embudos de ventas y otras estrategias que son indispensables.

4) Puedes apalancarte en los que ya saben: si eres nuevo en el mundo de los negocios, en internet o fuera de la red, pertenecer a un programa de afiliados es probablemente la mejor opción para ti. Allí conocerá a personas exitosas que ya están en ese lugar al que deseas llegar y que te ayudarán a acortar la curva de aprendizaje, serán tus guías.


Hay algo que debes saber: los programas de afiliados no son para cualquiera,
no son para todo el mundo. Son una herramienta poderosa para quienes
en verdad quieren transformar su vida, y trabajan con pasión y decisión.


5) Puede ser un pasatiempo o un negocio: si tu intención es simplemente generar algunos ingresos adicionales para no depender exclusivamente del salario que percibes en tu trabajo convencional, está bien. Sin embargo, quizás el programa de afiliados te permita descubrir tu vocación o esos talentos ocultos que te lleven a convertirte en emprendedor.

A muchas de las personas que me siguen les sorprende saber que mi comienzo en los negocios fue como parte de un programa de afiliados. Y a muchas otras les sorprende que aún hoy, cuando ya soy exitoso, continúe utilizando esta estrategia. La verdad, no conozco otra alternativa más efectiva, en especial si careces de recursos y conocimiento.

Cuando volteo la mirada al pasado y recuerdo cómo comenzó esto de ser emprendedor, le doy gracias a la vida por haberme permitido ser un afiliado. No solo me dio la oportunidad de generar unos ingresos que necesitaba, sino que fue una gran escuela que me enseñó cuál era el camino que debía tomar en la vida. Esa, sin duda, es una de mis mayores riquezas…


 

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