Producir contenido, especialmente de calidad y que efectivamente aporte valor al mercado, no es un lujo, ni una opción: se trata de una necesidad imperiosa. Por si no lo sabías, es una de las reglas del juego hoy en el mundo de los negocios, dentro o fuera de internet: si no te comunicas con el mercado, si no estás en contacto permanente con tus clientes, serás invisible y desaparecerás.

Cuando pienso en lo fácil que es hoy ser visible en internet recuerdo mis inicios con una mezcla de nostalgia, de rabia y hasta de buen humor. Sí, nostalgia porque lo que hacíamos era una quijotada, sacábamos petróleo de una piedra. Sí, rabia, porque fueron muchas las dificultades que enfrenté por la falta de recursos y herramientas. Sí, buen humor, porque a pesar de todo salí airoso.

Si tú no viviste los comienzos de la era de internet, a finales de los años 90, te hago un breve recuento. Había pocos computadores, eran enormes, lentos e inseguros. Traían un ventilador que parecía la hélice de un DC3, por el ruido que provocaban. Y se recalentaban, ¡sí, se recalentaban! La conexión era vía telefónica, porque lejos estábamos de conocer la banda ancha o el wifi.

No se podían subir videos a la red, ni fotografías digitales. Los computadores no soportaban estos formatos. Las fotos había que escanearlas y luego subirlas, un proceso largo y tedioso, que además aportaba escasa calidad. Las pocas cámaras digitales que había eran profesionales y, por ende, muy costosas. Y la tecnología del video estaba reservada para las grandes empresas con dinero.

Tampoco se usaba el formato de voz. Las grabadoras que se encontraban en el mercado eran las que usaban los periodistas y, otra vez, eran muy caras. Pero, no solo eso: dado que todavía no había puertos USB en los computadores, no podían conectarse para descargar los archivos. En suma, lo único que podías hacer, lo único que podías publicar, era texto sin formato.

Y yo, lo sabes, no soy periodista, sino sicólogo. Pero, así como tuve que aprender de programación en lenguaje html para crear mis páginas web, así como aprendí algo de diseño gráfico para hacerlas agradables, así como aprendí de marketing para vender mis productos, también me di mañas para escribir y publicar contenido en mi blog. Y nada cambia hoy, veinte años más tarde.

Bueno, en realidad, algo sí ha cambiado, y afortunadamente para bien: la tecnología. Para empezar, los computadores actuales son fantásticos y, lo mejor, se actualizan permanentemente. Podemos tomar fotos digitales de alta calidad con el teléfono y subirlas de inmediato a internet, lo mismo que los videos. O, más impactante, podemos hacer transmisiones en vivo y en directo.

Ah, y algo muy importante: internet evolucionó de manera increíble y alberga miles de millones de páginas web. Entre ellas, las de las redes sociales, que se convirtieron en medios de comunicación masivos y en los canales de difusión más impactantes y casi siempre efectivos al alcance de todos, al alcance de cualquiera. Pero, antes de usarlos debes producir contenido de valor, de calidad.

Es, entonces, cuando volvemos al comienzo. “Ay, Álvaro, es que yo no soy bueno escribiendo”, “He grabado algunos videos y cuando los miro los borro de inmediato, porque quedaron horribles”, “Tengo buenas fotografías, pero no sé como alistarlas para publicarlas”… estas y otras más son las excusas que escucho con frecuencia por parte de clientes que no se animan a producir contenido.

Excusas, nada más que excusas. Yo también pasé por eso y, como lo mencioné, salí airoso. Y lo hice en una época en la que había muy pocas herramientas o recursos, y no eran de fácil acceso. Muchas veces tuve que recurrir a software pirata (sí, lo confieso), pero nada me detuvo. Por eso, no me cabe en la cabeza que hoy, en pleno siglo XXI, haya personas que se queden frenadas.

A lo largo de los más de veinte años que llevo en el mercado, una estrategia me ha identificado y diferenciado en el mercado: la producción de contenido de calidad, y gratuito. Honestamente, no conozco a ningún otro emprendedor que genere tanto contenido de valor como el que está a tu disposición en MercadeoGlobal.com y mis diferentes canales digitales. Me enorgullezco de eso.


Mercadeo Global - Álvaro Mendoza

Empieza por el formato en el que te sientas más cómodo y luego diviértete con tus otras personalidades digitales.


Para ser visible en internet, no basta con estar presente en las diferentes plataformas, en todos los canales: hay que estar donde están tus clientes, pero, en especial, hay que producir contenido de valor y calidad en diferentes formatos. El divertido juego de las múltiples personalidades…


Y ese tema es uno de los que más curiosidad despierta en quienes tienen acceso a ellos. ¿Cómo hace Álvaro para producir tanto contenido, en formatos variados, y publicarlo en Facebook, Twitter, YouTube y diversas plataformas de audio? Lo primero que puedo decirte es que no es magia, solo trabajo bien organizado y, sobre todo, aprovechamiento del material y la tecnología.

El motivo por el cual muchas personas no producen contenido es porque les da miedo. ¡Sí, miedo! Y también porque creen que les demandará demasiado tiempo escribir, luego grabar el video, luego grabar el audio, luego seleccionar las fotografías y, por último, publicar. La verdad, ese es el mito que nos han vendido, una mentira, porque hay una fórmula muy efectiva, que no es nueva.

Algunos lo llaman repropositar, que es un término proveniente del portugués, o también lo podemos llamar reutilizar. Haz de cuenta que preparas comida para toda la familia y para los amiguitos de tus hijos: si les vas a dar pizza, no tienes que preparar una para cada uno, sino que, más bien, cocinas una pizza extragrande y la partes en la cantidad de porciones necesaria.

¿Entiendes? Los beneficios de reutilizar contenido están al alcance de tu mano. Para comenzar, elige el formato que más cómodo te resulte, en el que seas más natural y te sea más fácil desenvolverte. Si es escrito, luego lo puedes convertir en audio y luego en video; te tomará solo unos cuantos minutos y, lo mejor, a medida que lo hagas con frecuencia te saldrá más convincente.

La pregunta que seguramente te surge es, ¿por qué reutilizar contenido? La respuesta es muy sencilla, pero también muy poderosa: porque hoy las audiencias son multicanal. Es decir, hay quienes prefieren leer, pero otros gustan de escuchar audios y conozco a fanáticos del video. No es, como piensan algunos, que las mismas personas que te leen verán el video y escucharán el audio.

Es posible, sí, pero no es frecuente. Lo aseguro basado en las métricas de mis canales digitales y en los testimonios de mis clientes. Cuantos más formatos diferentes y más canales utilices, podrás llegar a más personas, a distintos segmentos del mercado. Es como un juego de múltiples personalidades: por un rato eres escritor, luego eres youtuber, después eres estrella de la radio…

Si deseas posicionarte, darte a conocer, ser visible y, más importante aún, llamar la atención del mercado, debes producir contenido de valor y calidad. Pero, ten en cuenta algo: generarlo no es suficiente, porque también tienes que divulgarlo, ofrecerlo en diferentes plataformas y formatos, tantos como sea posible. ¿Por qué? Para que tu mensaje llegue a muchas más personas.

Texto, video, pódcast (audio), transmisiones en vivo, webinars, infografías, imágenes con frases que puedas publicar en redes sociales, imanes de prospección o descargables en PDF son, entre otras, las opciones que tienes. Y, por lo general, solo se trata de adaptar el contenido al formato elegido para reutilizarlo. Recuerda: saca provecho de tus múltiples personalidades digitales