Una de las realidades de la vida del emprendedor, que irónicamente también es uno de los grandes mitos del emprendimiento, es aquella de que estamos solos. No es cierto: nunca estamos solos, ni en la vida, ni en los negocios. Lo que ocurre es que a veces, muchas veces, hacemos caso omiso de la presencia y la ayuda que otros puedan brindarnos.

Sí, ya sé que me vas a decir que te tocó comenzar sin ayuda, que nadie creía en ti (ni siquiera, tu familia), que cada vez que tocaste una puerta te dieron una bofetada, que aquellos a los que creías tus amigos te dieron la espalda. Sí, es cierto. A mí también me ocurrió y, te lo confieso, mucho tiempo después descubrí que estaba equivocado.

Siempre hay alguien que te apoya, que te tiende una mano. Siempre hay una salida que todavía no exploraste. Siempre hay una puerta acertada que no tocaste. Siempre hay una ayuda que no pediste. ¡Siempre! Solo que, cuando estás en la mala, te dejas llevar por el peso de los acontecimientos, tu mente se nubla y no ves lo que está frente a tus ojos.

A los seres humanos nos cuesta, y mucho, aceptar la ayuda de otros. Lo asumimos como una debilidad, como una incapacidad, y claro que no es así. No hay nada, absolutamente nada en la naturaleza que no dependa de algo, de otro. ¿Por qué debería hacerlo el hombre? Lo que pasa es que nos educan con ideas erróneas surgidas del egoísmo.

Una de las experiencias más maravillosas de hacer negocios por internet es el contacto con otras personas, lo he dicho muchas veces. Tus clientes, tu equipo de trabajo, tus socios, tus aliados y hasta tu competencia. Todos tienen algo valioso para enseñarte, todos saben algo que tú no sabes, todos saben que pueden aprender algo de ti.

Mercadeo Global - Álvaro Mendoza

El cliente, razón de ser de los negocios, es el gran ganador con una alianza.

Pero, lo sé, nos cuesta trabajo aceptar que necesitamos de otros. Y esa es una de las razones, una de las principales, por las cuales los emprendedores enfrentamos tantas dificultades cuando estamos en etapas críticas de nuestro trabajo. En especial, en la fase de montaje de nuestro negocio: queremos hacerlo todo solos, hacemos caso omiso de la ayuda.

¿Por qué? Porque como hubo personas que nos dijeron que ser emprendedor no es un trabajo serio, otros nos dijeron que no éramos capaces de sacar adelante nuestros proyectos, unos más nos dijeron que estábamos perdiendo el tiempo, lo asumimos como un reto personal. Sí, queremos demostrarle al mundo que lo logramos, sentirnos héroes.

Y es lógico, y está bien. Está bien siempre y cuando esa obstinación no se traduzca en un obstáculo, siempre y cuando la obsesión no te enceguezca, siempre y cuando tu intento no fracase porque no aceptaste la ayuda que te ofrecía. Inclusive, la proveniente de la compañía, como en el caso del acuerdo que acaban de lograr Nestlé y Starbucks.


El acuerdo contempla que unos 500 empleados actuales de Starbucks se sumarán a
la fuerza de Nestlé. La idea es que dirijan el desempeño del negocio existente y su
expansión global. Lo que está descartado es un intercambio de activos de las compañías.


La noticia se venía cocinando a fuego lento hace unos meses, pero solo se anunció hace unos días. Igual, el acuerdo está pendiente de aprobación por parte de las autoridades, dadas las cifras que involucra: el pago de más de 7.000 millones de dólares y el 20 por ciento del mercado del café. Un negocio que, sin duda, promete cambiar el escenario.

Según lo que se ha conocido, el convenio le dará a Nestlé el privilegio de servir productos de Starbucks, especialmente café y té, y café en bolsa. No hay restricciones, así que el acuerdo opera en cualquier lugar del mundo en que Nestlé tenga una tienda. A pesar del pago de 7.150 millones de dólares, la multinacional suiza le dará regalías a la compañía estadounidense.

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Nestlé gana, porque gana una importante participación en el mercado.

Kevin Johnson, CEO de Starbucks, no podía estar más feliz al anunciar el acuerdo. Con la cifra que recibirá, se libera de la constante e insistente presión de los accionistas, inconformes con los resultados de la empresa. “Esto aumentará los 15,000 millones de dólares que nos comprometimos a devolver a los accionistas en los próximos tres años”, dijo.

Según expertos, se espera que, fruto de esta negociación, el retorno por acción se incremente para 2021 y se mantenga a largo plazo. Para Nestlé, también es un buen negocio que llega cuando perdía participación en el mercado y no tenía una solución a la mano. El impacto del anuncio se reflejó en el aumento de la cotización de su acción en Europa.

Mark Schneider, CEO de Nestlé, no pudo ocultar su satisfacción por el acuerdo. Esta transacción es un paso significativo para nuestro negocio de café, la categoría de mayor crecimiento de Nestlé. Con Starbucks, Nescafé y Nespresso, reunimos a tres marcas icónicas en el mundo del café”, aseguró en un comunicado de prensa conjunto.


Nestlé, fundada hace 150 años, es la mayor multinacional de alimentación, con ventas
de mil millones de productos diarios. Starbucks, surgida hace 45 años, es un imperio
estadounidense que produce casi 20.000 mil millones de dólares en ingresos al año.


Hasta ahora, los productos de Starbucks solo podían ser adquiridos en las 28.000 tiendas que la marca posee en el mundo, en máquinas expendedoras o en algunas aerolíneas. Ahora, también estará a disposición de los clientes en supermercados, restaurantes y bares de todo el mundo, y la responsabilidad de la comercialización será de Nestlé.

Estas son las tres enseñanzas más importantes que nos deja este acuerdo:

1) El poder de las alianzas: en el mundo de los negocios, cualquier alianza es válida, salvo que sea con Judas o signifique venderle el alma al diablo. En virtud de la que acaban de anunciar, Nestlé y Starbucks potencias sus fortalezas, resuelven puntos débiles y obtienen beneficios mutuos a corto, largo y mediano plazo. Beneficios que no solo son económicos.

Mercadeo Global - Álvaro Mendoza

Starbucks recibe suficiente efectivo para calmar las inquietudes de sus accionistas.

La lección que debemos aprender es que, en determinadas circunstancias, tu competencia puede ser un buen socio. De hecho, en febrero pasado publiqué la nota En el mercado de las tiendas de café, la pelea es peleando, en la que contaba cómo Nestlé enfrentaba a Starbucks en México. Ahora, solo tres meses más tarde, son como de la familia.

2) Humildad e inteligencia: si los directivos de Nestlé y Starbucks, dos pesos pesados, se sentaron a buscar puntos comunes, beneficios mutuos y soluciones a una pelea que no los favorecía, ¿por qué no lo puedes hacer tú, o yo, con la competencia? La experiencia me ha enseñado que el único motivo es que no queremos ceder en nuestro orgullo.

Sí, nos falta humildad y también nos falta inteligencia para entender qué, cómo y cuánto podemos ganar con una alianza. Reconocer nuestras limitaciones (y aceptarlas), conocer las fortalezas del otro (y valorarlas) y abrir las puertas al intercambio de beneficios es una actitud escasa en el mundo del emprendimiento. Lamentablemente, así es la vida.

3) El cliente es el ganador: en el mercado existe la creencia de que la competencia, la feroz competencia entre las marcas, es el mejor escenario para el cliente. A veces, es así, pero no quiere decir que sean letras escritas en piedra. A veces, como en este caso entre Nestlé y Starbucks, una alianza puede resultar más conveniente para todos.

“Si no puedes vencer a tus enemigos, únete a ellos”, reza una frase popular. La unión de estos dos gigantes arroja como gran vencedor al cliente, al consumidor de café, al fan de los productos de Nestlé y Starbucks, que ahora podrá disfrutarlos todos en un solo lugar, o llevarlos a casa. El cliente, amigo mío, es la razón de ser de los negocios…


 

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