Tengo que confesarte que me corrió un corrientazo (300 watts) de arriba abajo. Mi cuerpo se estremeció y sentí como si me hubieran dado una bofetada, muy fuerte. Me llegó un artículo publicado en una web que merece credibilidad y daba una noticia alarmante: los internautas cada vez creen menos en el poder de la red y ya no la consideran un terreno fértil para hacer negocios.

Por primera vez desde que ingresé al universo digital hace más de 20 años, veía una publicación como esa. Me llamó la atención y, por eso, me di a la tarea de indagar. Para mi sorpresa, encontré que hay una corriente de incredulidad y, sobre todo, de desconfianza. Hay quienes dudan de los poderes de internet para hacer negocios y también de quienes hacemos negocios digitales.

Después, hablé con algunos de mis colegas y les pregunté qué percepción tenían ellos y me dijeron que algunos de sus clientes les han expuesto esa desconfianza. No en ellos específicamente, sino en internet como un medio favorable para hacer negocios. ¿La razón? Las experiencias negativas que habían tenido con promesas incumplidas, mal servicio y poca o nula atención prestada.

La revolución digital, con el desarrollo de increíbles canales de comunicación, poderosas herramientas y constante evolución, significó un nuevo ecosistema. Uno en el que cualquiera, literalmente, puede competir. Y cada uno compiten con las armas que posee. Y hay algunos que lo hacen con armas peligrosas: el engaño, el incumplimiento de las promesas, el egocentrismo.

“Hazte millonario en tres meses”, “Viaja y disfruta la playa mientras tu negocio produce por ti”, “Vive de tu pasión sin esforzarte” o “Factura 6 cifras en menos de una semana” son algunas de las frases que pululan en la red. En aras de la verdad, es justo decir que no son mentiras en un sentido estricto, más bien son verdades a medias, de esas que se deben masticar y no se pueden tragar entero.

¿Es posible hacer millonario en tres meses con un negocio en internet? Sí, sí es posible, pero es un caso entre un millón. ¿Es posible viajar y disfrutar la playa mientras tu negocio produce por ti? Sí, si es posible, pero antes debes trabajar mucho para llevar tu negocio a la automatización. ¿Es posible vivir de tu pasión sin esforzarte? ¿Es posible facturar 6 cifras en menos de una semana?

¡Hum!, aquí comienzan las arenas movedizas en las que se entierran tantos sueños, en las que se estancan tantos proyectos, en los que naufragan tantos negocios. Sin esfuerzo, nada bueno puedes esperar, ni en los negocios ni en la vida. Y claro que puedes ganarte 6 cifras en menos de una semana, especialmente si compras la lotería y te ganas el premio mayor.

El problema de la incredulidad del mercado, de la falta de desconfianza, se origina en los atajos. Hoy, tristemente, hay más atajos que caminos al éxito. Me explico: hay varios caminos que te llevan a donde quieres estar, pero exigen trabajo, dedicación, disciplina, paciencia y una dosis más de cada uno de estos factores. Y hay cientos, miles de atajos que te llevan a cualquier lado, menos al éxito.

Sin embargo, esos son los caminos que muchos eligen seguir. Y esa es la clave: ¡eligen! Nadie los obliga. Simplemente, por falta de conocimiento o por exceso de ambición (recuerda, los extremos son viciosos), deciden tomar un atajo y se pierden en el camino. Lo peor, pierden su tiempo, su esfuerzo y sus recursos. Y después toman otro camino fácil: “Internet no sirve para hacer negocios”, dicen.


Mercadeo Global - Álvaro Mendoza

El marketing de contenidos te permite establecer y fortalecer una relación con tus clientes.


Antes que un ‘producto perfecto’, antes que una web llamativa, antes que unas estrategias atractivas, tu tarea es construir una marca creíble y confiable. Lo demás vendrá por añadidura.


Un error, tras otro error, tras otro error. Y quizás tenían un buen producto, y quizás podían ayudar al mercado con la solución a un problema específico, pero eligieron el camino correcto. ¿Y cuál fue el resultado? Dilapidaron la confianza y la credibilidad, echaron por tierra la posibilidad de que el mercado los escogiera a ellos y no a la compañía. ¿Lección? Si no inspiras confianza, no vendes.

El efecto más importante y trascendente de la revolución digital no fue habernos permitido a los pequeños emprendedores competir en el mercado, que antes era el reino exclusivo de las grandes marcas. El efecto más importante y trascendente fue que cambió los roles: hoy, el cliente es el que tiene el poder. Todo lo que hacemos debe estar en función de su beneficio, de su bienestar.

Antes, en el pasado, en el siglo pasado, el dueño del producto era el que imponía las condiciones. Hoy, primero necesitas entablar una relación, luego tienes que convencer a tu prospecto de que eres su mejor opción y luego debes cerrar la venta basado en una experiencia satisfactoria y en cuánto valor hayas sido capaz de aportarle. Y, claro, que le des solución al dolor que lo inquieta.

Esa relación, que es la clave del proceso, solo se da cuando hay confianza y credibilidad. Y eso, amigo mío, no es responsabilidad de internet: es tuya, únicamente tuya. Si no eres capaz de ser visible para el mercado, la competencia te come vivo. Si no puedes llamar la atención de los prospectos, la competencia te come vivo. Si equivocas tus estrategias, la competencia te come vivo.

Internet no es solo una increíble red global que nos permite estar conectados todo el tiempo desde cualquier lugar. Es, además, una poderosa herramienta, muy versátil, llena de recursos y de oportunidades. Para ti, para mí, para cualquiera. Para cualquiera, siempre y cuando tengas el conocimiento necesario, además de la disciplina, trabajo, relaciones, pasión y mucha paciencia.

Internet te ofrece sus poderes, que son muchos y muy variados, pero la magia la pones tú. Internet, con sus herramientas y sus recursos, pone a tu servicio todo lo que necesitas para darte a conocer, posicionarte, conectar con el mercado, ganarte la confianza y credibilidad de los prospectos, convertirte en su mejor opción y aportar la solución ideal, ayudar a transformar vidas.

Todo eso es posible gracias a internet. Lo sé porque lo he vivido, lo he experimentado. Y sé también que, sin conocimiento, sin pasión, sin disciplina, sin educación constante, sin paciencia, sin sistemas efectivos y sin trabajo de nada sirve internet. La diferencia no está en internet, que es igual para todos: la diferencia está en lo que tú eres capaz de hacer apalancado en internet.

“Vende confianza y tus clientes adorarán tus productos”. Esa es una frase que me encanta y que encierra la clave del éxito o del fracaso en tu vida como emprendedor. Trabaja primero en ser una marca creíble y confiable, una marca con un encanto irresistible, y lo demás vendrá por añadidura. Aprovecha lo que te ofrece internet con sus recursos ilimitados y sus poderosas herramientas.

El marketing de contenidos es el camino más seguro (sin atajos) para alcanzar tus objetivos, para que el mercado te elija una y otra vez. Blog, video, pódcast, infografías, redes sociales, ebooks, revista y webinars son algunas de las opciones para aportarles valor a tus clientes y convertir al marketing de contenidos es tu mejor aliado para derribar las prevenciones del mercado.


 

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