¿Ya viste el calendario? Hace nada que estábamos de celebración y ya se consumió la primera semana de 2019. El tiempo pasa volando y, si no entramos en acción con rapidez y efectividad, a nuestros sueños se los va a llevar el viento. El problema es que la mayoría de las veces, por no decir que siempre, fallamos en el intento por cumplir los propósitos que nos fijamos.

Es una condición del ser humano y también una de las razones por las cuales unos pocos alcanzan el éxito y la felicidad y otros muchos se quedan a mitad del camino o, peor aún, ni siquiera consiguen dar el primer paso en busca de sus sueños. Y así se pasa el tiempo, así se pasa la vida, y lo único que logras es acumular frustraciones y fortalecer la tenebrosa idea del “no puedo”.

Como emprendedor con más de veinte años de experiencia y como sicólogo profesional puede decirte que esa es la más fuerte de las limitantes, el obstáculo más difícil de sortear: el poder de la mente. Si tú te convences del “no puedo”, nada de lo que hagas dará resultado: ¡no podrás! En cambio, si adoptas un nuevo chip, si adquieres hábitos positivos, puedes hacer lo que quieras.

¡Sí, lo que quieras! Sin restricciones, sin limitaciones. Ese es el poder de la mente, ese es el poder que puede ayudarte a transformar tu vida. Depende de ti: de tus acciones y de tus decisiones. La primera, la firme convicción de que debes dejar atrás ese pasado de frustraciones y decepciones y dar un giro, uno radical, que te ponga en el camino que te lleve hasta donde están tus sueños.

“Al ponerle fecha a un sueño, se convierte en una meta. Una meta dividida en pasos se convierte en un plan. Y un plan apoyado en acciones se vuelve realidad”. Esa es una premisa que aprendí de mis mentores hace años y que procuro revalidad cada día de mi vida. Si no la conocías, te la recomiendo, porque a mí me ha brindado excelentes resultados para conseguir lo que deseo.

La principal equivocación de la mayoría de las personas es decir “quiero aprender inglés”, o “quiero rebajar 15 kilos”, o “quiero tener un negocio propio” y esperar que por arte de magia se den unos resultados extraordinarios. Y no es así, por supuesto. Para conseguir resultados extraordinarios necesitas hacer algo extraordinario, es decir, algo que no haces habitualmente.

El problema radica en que nos fijamos una meta, o lo que solemos llamar una meta, y seguimos la vida como siempre, sin hacer algo extraordinario. Así, por ejemplo, si quieres aprender inglés, lo primero que debes hacer es inscribirte en una academia o contratar un profesor particular y establecer una rutina: tomarás tres clases de dos horas a la semana, durante un año.

Eso significa que debes aprovisionar los recursos necesarios para pagar el curso y que necesitas ordenar tu agenda y apartar el tiempo requerido no solo para las clases, sino también para estudiar y cumplir con las tareas asignadas. Es un esfuerzo adicional, sin duda, que seguro va a exigirte al máximo, que te pondrá a prueba, un proceso en el que estarás tentado a abandonar.

¿Ahora entiendes por qué los propósitos que no cumpliste los propósitos que formulaste en el pasado? ¿Ahora entiendes por qué la gran mayoría de las personas tira la toalla y renuncia a sus sueños? No basta con decir ‘quiero hacerlo’, sino que se requiere una decisión firme y, sobre todo, una acción consecuente. Y una acción que se renueva cada día, hasta que alcances tu objetivo.


Mercadeo Global - Álvaro Mendoza

El éxito, como el fracaso, es un hábito que cualquiera puede adquirir.


Un hábito es un comportamiento que realizamos de manera consciente y repetida todos los días, varias veces al día. Por eso, tanto el éxito como el fracaso son una construcción propia, un resultado de tus hábitos.


Quizás tú seas aficionado al deporte y te llame la atención el nombre de Roger Federer, para muchos el mejor tenista de la historia. Tiene un inmenso talento, sin duda, y ha sabido sacarle provecho. La pregunta es ¿tiene más talento Federer que Novak Djokovic o Rafael Nadal? Es una medición imposible, una discusión interminable: los tres son grandísimos talentos.

Cualquiera de los tres, el que escojas, te contará la misma historia: detrás de su éxito, además del talento, hay miles de horas de entrenamiento físico y técnico, y también sicológico; horas de ver videos, de cuidado en la alimentación y en el descanso. Son seres humanos a los que la naturaleza dotó con un gran talento y ellos le sumaron características que los convirtieron en sobresalientes.

Es lo mismo que tú tienes que hacer en tu vida, en tu negocio. Esa es la estrategia que necesitas aplicar en tu vida para que esos propósitos que te fijaste se conviertan en un plan y luego, en realidad. Si quieres bajar de peso, debes adquirir hábitos saludables; si quieres aprender inglés, debes adquirir el hábito del estudio y la práctica. Los hábitos son la verdadera clave del éxito.

Si quieres emprender, primero debes incorporar el hábito del aprendizaje continuo y formarte en las áreas requeridas. Luego, necesitas desarrollar hábitos de trabajo adecuados, seguir un plan y establecer una estrategia. Y también es indispensable crear vínculos de afinidad, relaciones o alianzas estratégicas. Todo esto, aunque no lo creas, se consigue a través de hábitos de trabajo.

Eres un ser humano privilegiado al que le regaló un arsenal de dones. Estos, sin embargo, no son suficientes para alcanzar tus sueños: es necesario que aportes tu cuota, tu granito de arena. ¿Qué hacer? Adopta hábitos saludables que se transformen en sistemas productivos y te permitan no solo cumplir tus metas, sino superar tus expectativas. Prueba 30 días y me cuentas cómo resultó…


 

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