Llega el mes de junio y, como es habitual por esta época, la pasión fe los futboleros se alborota. No soy uno de ellos, tengo que reconocerlo, o no al menos de la misma forma. No soy hincha de ningún equipo, no sigo ninguna competencia en especial y solo me calzo los botines cuando llega el Mundial, que sí me gusta disfrutarlo en compañía de mis amigos desde la tribuna de mi casa.

Soy hincha, y de los fieles, del negocio que hay alrededor y detrás del fútbol, de una competencia como la Champions League, cuya final atrae la atención no solo de los aficionados ingleses, sino de los de todo el planeta deportivo. En efecto, detrás del juego entre Liverpool y Tottenham hay un jugoso negocio del que los emprendedores podemos extractar valiosas lecciones. ¿Jugamos?

Lo primero que hay que resaltar es cómo un juego como este, un partido más de los miles que se disputan cada daño por doquier, despierta unas pasiones incontrolables. Porque no son solo los hinchas de los equipos involucrados los que se entusiasma, sino que hay muchos más, millones, que se conectan con ese evento independientemente de cuáles sean los protagonistas del caso.

En el pasado, uno era hincha de un equipo de su país, generalmente uno de su ciudad, y de la Selección Nacional. Hoy, sin embargo, producto de la globalización y de la posibilidad que nos brindan las poderosas herramientas tecnológicas, las pasiones se internacionalizaron. Puedes estar en Estados Unidos, Argentina, Colombia o Brasil e hinchar por un equipo de otro continente.

Esa es la primera lección que podemos aprender: no importa dónde estén tus clientes, estás en capacidad de conectar con ellos siempre y cuando aquello que puedes ofrecerles sea justo lo que ellos desean, lo que necesitan. Se trata, simplemente, de enviar el mensaje adecuado al mercado adecuado a través del medio adecuado: internet y sus herramientas harán el resto del trabajo.

En este caso, la final se disputará en el estadio Wanda Metropolitano de Madrid, la casa del Atlético de Madrid. Esta es una ciudad que respira fútbol por todos los poros, al punto que podríamos decir que es una de las capitales mundiales del fútbol. El ayuntamiento, de hecho, será uno de los ganadores, pase lo que pase en el partido, gracias al flujo de visitantes que recibirá.

De acuerdo con estudios de expertos locales, la final de la Champions League recaudará unos 123 millones de euros, de los cuales 66 serán para Madrid. ¿Cómo los obtendrá? A través de servicios como alojamiento, alimentación, pasajes de transporte, entretenimiento y suvenires, entre otros. De hecho, se ha informado que la cantidad de turistas rebasó las expectativas de las autoridades.

Se esperan al menos 70.000 visitantes ingleses, a los que se sumas otros miles del resto de Europa, Asia y Latinoamérica, que coparán el 95 por ciento de la capacidad hotelera de la capital española. Por cuenta de su pasión, tendrán que pagar el doble y hasta el triple del precio habitual por noche de alojamiento. Y la aerolínea Iberia incrementó en 17 el número de vuelos desde Inglaterra.

Otro actor que se frota las manos es Airbnb, que estima que atenderá más de 30.000 turistas que se espera gasten, en promedio, 300 euros cada uno en solo dos días. La industria gastronómica, que en Madrid es variada y deliciosa, estima recaudar unos 18 millones de euros durante esta semana. Y a ellos se suman otras opciones como Uber, que también quiere anotarse un gol.

Esta es una segunda lección importante: la oportunidad. Gracias al raudal de millones que mueve un evento como este, las ciudades se pelean el derecho a ser sede al menos una vez en la vida. Y hacen todo lo que sea necesario para brindar plenas garantías a los involucrados y así poder generar un ambiente propicio para el negocio. Un emprendedor es un cazador de oportunidades.

Como también lo son los inevitables y detestables revendedores de boletas, una faceta menos amable del negocio. Desde hace varios días la UEFA, organizadora del partido, colgó el cartel de ‘Boletería agotada’, pero en las calles de Madrid y en la web la venta sigue activa. Hay portales en los que se ofrecen hasta 14.000 euros por una entrada. ¡Qué barbaridad!, se trata de una fortuna.

Estos revendedores son la tercera lección: el mercado está lleno de oportunistas, de personas sin escrúpulos que solo quieren beneficiarse, arrebatarte tu dinero. Hacen lo que sea con tal de sacar una tajada, no importa si eso significa quebrantar algunas leyes. Tienes que aprender a competir en ese mercado: siempre habrá competencia desleal y debes estar preparado para enfrentarla.


El partido se jugará en el Wanda Metropolitano de Madrid; el negocio es universal.


La final del torneo de fútbol más importante de Europa, la Champions League, es una excelente ocasión para que los emprendedores nos pongamos la camiseta, calcemos los botines y salgamos al campo de juego ¡de los negocios! Son variadas, y muy poderosas, las lecciones que podemos aprender del multimillonario negocio que hay detrás de este encuentro. ¿Jugamos?


Los clubes que llegaron a la final, independientemente de que aspiran a la gloria eterna del título, ya están más que satisfechos: por llegar a este séptimo partido, Liverpool acumula 70,35 millones de euros y Tottenham, 69,45 millones. El campeón recibirá 19 millones y el segundo, un consuelo de 15. Como ves, se trata de algo más que un simple partido de fútbol en procura de un trofeo.

Cuarta lección: ¡los bonos! Por el hecho de participar en la Champions League, cada equipo recibió 15,25 millones de euros, independientemente de si avanzó en primera fase o quedó eliminado. Los bonos son un elemento indispensable de una oferta irresistible, una motivación adicional para que tu cliente dé el primer paso y emprenda la acción que tú esperas de él. ¡Atráelo y prémialo!

Otro campo en el que se juega la Champions League es el de los derechos de transmisión. Esta es, en realidad, la mina de oro de la UEFA, el fondo al que la rectora europea puede recurrir para ofrecer jugosos premios y plenas garantías a los participantes y a los patrocinadores. Los convenios se hacen país por país y a veces con más de una empresa de difusión. ¡Lotería!

Si bien el sistema de televisión paga cada día gana más terreno, en muchos países los partidos se difunden en señal abierta. Lo cierto es que prácticamente no hay país ajeno a este fenómeno: hasta en los más cerrados a estas manifestaciones culturales occidentales, como los del Medio Oriente, también adquieren los derechos. Tampoco hay distingo de idioma o ubicación geográfica.

Quinta y última lección: no importa el evento, no importan los protagonistas, no importa dónde estén los clientes. Lo que en realidad interesa es el caudal de emociones que un evento como la Champions League garantiza, las pasiones que moviliza. Luego, tienes que hacerte visible, que te vean tantos clientes potenciales como sea posible. El resto lo hará la magia del producto, el juego.

Para muchos, para millones, es un partido de fútbol único, pero la verdad es que se trata de uno de los negocios más lucrativos del deporte. No es necesario ser fanático del fútbol o hincha de un equipo en especial para aprender las lecciones que un evento como la final de la Champions League nos ofrece a los emprendedores. Dejar de verlos sería, realmente, recibir un autogol…


 

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