“Hijo, ¿y ahora cómo te vas a sostener?, ¿quién va a pagar las cuentas?”. Auch. “Por qué no más bien te dedicas a algo serio. Eso de ser emprendedor es para desempleados”. Auch, auch. “Si cuandoeras adolescente tenías grandes sueños, ¿por qué ahora te dio por seremprendedor?”. Auch, auch. “Siestá aburrido de la buena vida, la rumba y las mujeres, hágale, emprenda”.

Estoy seguro de que estas frases se clavaron en tu corazón como un puñal, y dolieron. De hecho, a mí también me dolieron. Estas frases, y otras más, las escuché repetidamente de boca de quienes en ese momento no creyeron en mi pasión, en mi vocación, en mi elección de vida. Y todavía las recuerdo, pero solo como una anécdota de un momento que marcó profunda huella en mi vida.

Tomar la decisión de ser emprendedor no es fácil. No lo es, al punto que muchas personas no logran superar ese obstáculo, el dilema: ¿lo hago?, ¿no lo hago? Y así se les pasa la vida, se les va la vida, aveces sin que se den cuenta de que desaprovechan las oportunidades que les permitirían ser felices y alcanzar el nivel de prosperidad deseado. Tomar esa decisión, repito, no es fácil.

Una de las razones, una de las más poderosas, es el caduco modelo educativo en el que nos formamos. Nos dicen que tenemos que estudiar, conseguir un trabajo, estar allí 35-40 años y luego retirarnos a disfrutar la vida.Es problema es que a veces ni nos queda vida para disfrutar. Y es la etapa en la que aparecen los remordimientos: “Debí haberlo hecho, era mi oportunidad”.

¿Por qué es difícil? Porque no es solo despertarse una mañana y decir “Voy a hacerlo: me voy a convertir en emprendedor”. Es como cuando una persona lleva muchos años fumando y un día, por recomendación médica o voluntad propia, decide dejarlo. Cambiar un hábito es uno de los retos más grandes para el ser humano, en especial cuando cultiva esa conducta durante años.

Algunos usan la goma de mascar, otros acuden al gimnasio y unos más, con valentía, dan la batalla de frente. Unos lo consiguen, mientras que otros recaen en el vicio. Y lo vuelven a intentar, una y otra vez. Lo mismo les ocurre a los que quieren adoptar una rutina de ejercicios, o a los que quieren comer más sano y bajar de peso, o a los que quieren aprender un segundo idioma.

¿Cómo conseguirlo?, te preguntarás. Lo primero, lo fundamental, es cambiar tu mentalidad. Ser consciente de que eso que anhelas enverdad lo anhelas. Es decir, que estás dispuesto a hacer lo que sea justo y necesario para cumplir ese sueño. Saber también que se presentarán dificultades, muchas, y estar listo para enfrentarlas sin que eso te desanime o te haga pensar en tirar la toalla.

También es importante entender que no basta con el gusto, con pensar eso es lo que quiero. Se requiere preparación, adquirir conocimientos especializados y habilidades que te permitan sacar provecho de esa actividad con un alto grado de eficacia y productividad, al menor costo posible. Y, claro, tener disciplina, disposición, perseverancia, tolerancia, paciencia y entrar en acción.

Esto último, entrar en acción, es lo más importante y, a veces, lo más difícil. Conozco a muchas personas que asisten juiciosamente a cuanto evento presencial les ofrecen, que además han tomado varios cursos virtuales y que tienen grandes ideas. Pero, como se dice en Colombia, les faltan cinco centavitos para el peso: nunca pasan a la acción porque se quedan en intenciones.


Mercadeo Global . Álvaro Mendoza
Ser emprendedor es una decisión trascendental de vida. ¿Estás preparado?

Nada en la vida es fácil, y tampoco es gratis. Ser emprendedor requiere conocimiento, habilidad, talento, pasión  y vocación de servicio, pero también disciplina, resiliencia y mucha paciencia.


Luchar por tus sueños siempre es difícil porque implica hacer cambios, asumir retos y, sobre todo, derribar tabúes y superar miedos. ¿Sabes quién deja el cigarrillo, quién comienza a comer sano, quién aprende inglés? Aquel que deja de temerles a los cambios y se dedica a gestionarlos. Es decir, el que toma acción, el que diseña un plan y lo sigue hasta que consigue el objetivo.

Cuando alguien quiere convertirse en emprendedor y no lo consigue, o fracasa, generalmente es porque está mal enfocado. Sí, porque está más atento de los problemas, de las disculpas o de las opiniones de otros que de las soluciones, de las responsabilidades y de lo que dice su corazón. En otras palabras, lo que necesitas hacer, sí o sí, es empezar a pensar como un verdadero empresario.

Tienes que ponerte en modo proactivo y dejar atrás el modo reactivo. Tienes que hacer que las cosas pasen, antes que sentarte a esperar que las cosas sucedan. Si posees el conocimiento, el talento, las habilidades, las ganas, la vocación de servicio y la pasión, no requieres que alguien, que un jefe te diga qué debes hacer: simplemente, de manera natural, lo ejecutas, lo haces.

Obvio, habrá días o etapas en las que no será fácil. Tendrás cansancio acumulado (mental y físico), tendrás problemas personales, tendrás que lidiar con los errores del pasado y con voces (internas y externas) que te dicen que no puedes, que mejor tires la toalla. Esos son los días en que tienes que recordar por qué te hiciste emprendedor y aceptar que rendirte no es una opción. No para ti.

¿Qué hacer? Lo primero, date un respiro. Sal de la casa, toma el sol, camina un rato, escucha música, juega con tu mascota, invita a tus hijos a comer helado, acompaña a tu esposa al supermercado, tómate un café con un amigo, practica tu deporte favorito, duerme, date un gusto. Haz eso que casi nunca haces y que te produce placer, te brinda tranquilidad, te regocija.

Revisa tus actividades y, si te das cuenta de que tienes demasiadas responsabilidades y tareas, delega. Contrata personas que te brinden confianza y puedan cumplir con los compromisos sin que se requiera tu intervención directa. Empodera a tu equipo de trabajo, hazle entender que es muy importante para ti y, en especial,para tus clientes. ¡Sé un líder que guía e inspira!

La clave del éxito de un negocio está en la gente y en lo que hace la gente. Lo ideal es que los procesos fluyan natural y eficientemente sin que tengas que estar encima de todo y de todos, que cada uno cumpla con sus responsabilidades y, así, tú te puedas dedicar a lo verdaderamente importante: las estrategias, el marketing, las relaciones y las alianzas que se traducen en ventas.

Debes entender, sin embargo, que estrategias, marketing, relaciones y alianzas se convierten en ventas cuando tu prioridad es tu cliente y, en especial, por la experiencia que le brindas a lo largo del proceso y después de la compra. Apórtale valor de cuantas formas te sea posible, edúcalo, cultívalo, entretenlo y conviértete en una propuesta de valor única, irresistible, irrechazable.

Ser emprendedor es una de las decisiones más difíciles que puedes tomar, pero también una de las más impactantes. Saber que tienes conocimiento, talento, experiencias y vocación de servicio y que puedes aprovecharlos para ayudar a otros es la oportunidad más maravillosa que te brinda la vida. Si estás dispuesto a pagar el precio que vale, podrás esperar las recompensas que ofrece.


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