Cuando hablamos de emprendimiento, la mente nos pone en modo negocio. De hecho, Wikipedia nos dice que Un emprendedor es una persona que diseña, lanza y pone en funcionamiento un nuevo negocio. Es la capacidad y el deseo de desarrollar, organizar y manejar un negocio junto con sus respectivos riesgos con el fin de obtener una ganancia”.

Sin embargo, esa contundente definición no es, de manera alguna, excluyente. Eso fue algo que confirmé hace unos meses, en República Dominicana, durante el evento en el que compartí con mi buen amigo Gus Sevilla, Comando Secreto. El protagonista de la historia se llama Diego Vallejo Trujillo, un joven emprendedor peruano, de solo 19 años.

Fue una sorpresa en varios sentidos. Primero, el obvio, por la edad: aunque en otros eventos he contado con jóvenes, Comando Secreto era uno con características diferentes. Segundo, estaba diseñado para un grupo cerrado, no más de 20 personas; y, tercero, había que superar una fase de calificación antes de ser admitido.

Diego, por supuesto, cumplió con todas las exigencias. La siguiente sorpresa fue comprobar que no tenía un negocio convencional, pero mostraba un gran interés por aprender sobre marketing digital. La quinta, ya en el terreno, fue ver el entusiasmo de este joven, sus ganas de aprender, su madurez para asumir la responsabilidad de su vida.

Y ese pequeño detalle es el que marca la diferencia. Ser emprendedor también significa Empezar a hacer una cosa determinada, en especial cuando exige esfuerzo o trabajo o cuando tiene cierta importancia o envergadura. Emprender un negocio; una misión; emprendieron las acciones legales pertinentes”. Abordar y acometer son sinónimos.

Mercadeo Global - Álvaro Mendoza

La de Diego Vallejo no es la vida de un joven común y corriente, pero es muy feliz.

La primera definición, la que podríamos llamar académica, sigue vigente, pero ya no abarca todo el universo de lo que hoy significa el emprendimiento. Y el caso de Diego Vallejo es la más clara demostración. ¿Sabes por qué? Porque él personifica a la perfección el nuevo sentido, el nuevo espíritu que se le otorga al término.

Me explico: ser emprendedor hoy es ser el dueño de tus decisiones, de tu vida, de tu tiempo; manejar los hilos de tu destino, hacer lo que te gusta en concordancia con tus sueños, tus valores, tus talentos y el conocimiento que vas adquiriendo. Eso es, justamente, lo que hace Diego como jugador profesional de League of Legends (LOL).

LOL son deportes electrónicos (eSports), una liga en la que participan los ocho mejores equipos de Latinoamérica, en representación de países como México, Costa Rica, Perú, Colombia y Venezuela, entre otros. “Desde que era muy niño me gustaron los videojuegos y el sueño de mi vida era poder jugar en competencias de alto nivel algún día”, dice.


Según Diego Vallejo Trujillo, “la clave para no morir en el intento es hacer lo
que te gusta y trazar metas a corto, mediano y largo plazos. A medida que
avanzas, encuentras la motivación”. Moverte, avanzar, aprender, disfrutar.


De niños, todos tenemos sueños diferentes. El de Diego, si bien es poco convencional, tiene el mismo sentido: utilizar los talentos que le dio la vida, aprovechar el aprendizaje acumulado y ponerlo al servicio de otros. Ah, y trabajar mucho, todos los días, para perfeccionar la técnica, para aprender nuevos sistemas, para desarrollar las habilidades.

“Cuando surgió la LLN (Liga Latinoamérica Norte), que es presencial en México, me llamó la atención porque era más profesional. Todo un equipo que vivía en una casa con entrenador y se dedicaba exclusivamente a la competencia profesional de LOL. Entendí que era lo que quería hacer en mi vida, pero también que requería esfuerzo y trabajo.

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En Comando Secreto, Diego se distinguió por su ganas de aprender y por su disposición.

En ese momento, Diego contaba 15 años, cursaba la secundaria y ya sabía qué quería hacer cuando fuera grande. “Sabía que, si quería llegar hasta ahí, debía realizar tres o cinco veces más esfuerzo”, asegura. Durante dos años, dedicó de 4 a 8 horas diarias, hasta obtener la primera de sus victorias: formar parte de Zaga Talent Gaming (ZTG).

Fue como un guiño de la vida: acababa de completar sus estudios y se fue cuatro meses a México, a jugar la liga profesional. Fue, también, cuando les encontró sentido a los consejos de sus padres: “Mi padre siempre hablaba de crear empresa, de formar un equipo de trabajo, de la mentalidad. Mi madre me decía que me dedicara a lo que me gustara”.

Parecía haber tocado el cielo con las manos, pero no fue así. Como es habitual, afloraron las primeras dificultades. “Lo más difícil de comenzar fue lidiar con mi entorno, que pensaba que perdía el tiempo”. Sin embargo, esas voces disidentes se fueron apagando a medida que Diego demostró disciplina, dedicación, entrega y pasión por lo que hacía.

“La primera señal que me indicó que había tomado la decisión correcta fue cuando ganamos el torneo de promoción/relegación y ascendimos a la Liga Latinoamericana”. Habían pasado tres años de esfuerzos, de mucha práctica, y era un premio merecido. Pero, más que eso, fue un período de grandes aprendizajes, de continuo mejoramiento.

La vida de Diego, por supuesto, no es la de un joven convencional. Eso le significó adaptarse al estilo de vida que había escogido, que de cuando en cuando choca con la realidad común y corriente. “Tuve que trabajar mucho mi mentalidad y enfocarla en el trabajo en equipo. Además, la dedicación y el esfuerzo son claves en la competencia”.

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Diego ha pasado un largo proceso antes de poder cumplir su sueño de ser profesional.

Después, cuando el juego se convirtió en profesión, no todo fue color de rosas. “Había que hacer muchos sacrificios de tiempo, dejar atrás tu país y tu familia y enfocarte solo en la competencia. Pero, lo más duro fue aprender a lidiar con las excusas. En el juego hay cosas que no salen bien y siempre hay que buscar la solución para superarlas”, relata.

Esto, creo que coincidirás conmigo, es justamente lo que vive un emprendedor que está al frente de su negocio. Por eso, Diego también tuvo que desarrollar algunas de las habilidades que nos permiten salir a flote: “Persistencia, motivación y disciplina. Eso es lo que te lleva a lograr lo que quieres, para soportar cuando te dan ganas de tirar la toalla”.

Porque hubo momentos de grandes dudas, de ganas de dar marcha atrás y regresar a una vida convencional. “Cuando llegan esos momentos, recuerdo por qué hago lo que hago, pienso en cuánto tiempo le he dedicado y encuentro la motivación para seguir adelante”, explica. Se respalda también en los valores que aprendió en el seno familiar.


Los primos, esos geniales cómplices de la infancia, fueron los que le enseñaron
a Diego la mayoría de los videojuegos. “Eran muy competitivos y eso era lo
que más me gustaba”. La competencia, a veces, es el mejor de los maestros.


Actualmente, Diego forma parte del equipo Infinity eSports y compite por segundo año consecutivo en la liga profesional LLN. Utiliza el seudónimo SolidSnake. “Soy un jugador profesional experimentado que ya cumplió algunos de sus sueños y trabaja para hacer realidad otros como competir en el ámbito internacional”. Paso a paso, se llega lejos.

También está pendiente la asignatura de enseñarles a otros que deseen recorrer el mismo camino que él transitó. En esa tarea espera apalancarse de las oportunidades y opciones que brinda internet. “A mi proyecto de vida le falta más trabajo y más conocimiento. Pero, soy feliz porque siento que hay un progreso en lo que hago y me da mucha satisfacción”.

La vida de Diego Vallejo Trujillo es un negocio, pero no uno convencional. Uno que, por fortuna para él, le permite cumplir sus sueños. “Lo que más me satisface es hacer lo que me gusta. El logro que más orgullo me genera es competir en la liga latinoamericana, pero no me conformo. El siguiente paso es la internacionalización, llegar a las ligas mayores”.


 

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