Tener un negocio propio, especialmente en internet, es el sueño dorado de muchas personas. Son muchas y cada día se les unen muchas más. La combinación de la influencia de la tecnología con la insatisfacción surgida del mundo laboral convencional ha llevado a muchos a buscar alternativas. Y tener un negocio propio es la más común.

Estoy completamente de acuerdo en que no tienes por qué amarrarte a un trabajo que no te satisface, que no te hace feliz, que no te brinda lo que deseas, tanto en el plano económico como en el profesional y en el emocional. Sin embargo, tengo mis reservas acerca de que tener un negocio propio sea la salida adecuada para esa crisis existencial.

De hecho, conozco muchos casos en los que, más bien, fue un salto al vacío. Sí, un grave error. ¿Por qué? Porque la gran mayoría de las veces ese negocio propio responde más a un interés económico que a la cristalización de tus sueños. Es decir, esa iniciativa no es algo que responda a tus pasiones, a tu vocación de servicio, a tu deseo de ayudar a otros.

Entonces, a la vuelta de la esquina, te das cuenta de que caíste en el mismo lugar en el que estabas, del que querías huir: estás amarrado a un trabajo que no te hace feliz, que no te brinda lo que esperas y tu vida es, otra vez, un saco de anzuelos. ¡Ay, qué dolor! Porque son momentos en los que, de verdad, uno ya no sabe qué camino tomar.

Hace veinte años, me di cuenta de que internet ofrecía un potencial enorme. No solo para hacer negocios, sino ayudar a otras personas. Si no lo sabes, soy sicólogo clínico y durante un tiempo en Colombia ejercí la profesión. Hoy no tengo un consultorio y tampoco tengo pacientes, pero no cabe duda de que hay mucha sicología aplicada en mi negocio.

Mercadeo Global - Álvaro Mendoza

Muchos creen que hacer negocios en internet es publicar en redes sociales y esperar que lluevan billetes.

¿Te das cuenta? Conseguí unir dos de mis grandes pasiones, dos vocaciones, y las convertí en un buen negocio. ¿Cuáles? La sicología y la vocación de servicio. Por eso, para mí lo que hago no es un trabajo, sino un medio para cumplir mis sueños, para aprovechar aquello que la vida me ha regalado: conocimiento, experiencias y relaciones.

Esos son, a grandes rasgos, los cimientos de mi negocio y también, los de mi vida. Sin embargo, para poder construir el rascacielos de mis sueños he tenido que trabajar mucho y muy duro. Todos y cada uno de los días de mi vida, en los últimos veinte años. Pero, que quede claro, no es una queja: no puedo estar más agradecido con la vida.

Lo más gratificante es tu respuesta cada vez que recibes algo de lo que te brindo: un artículo, una revista, un libro, un video, un documento, un webinario, un curso, un evento presencial… Sentir la conexión, saber que he podido ayudarte a avanzar y tener la oportunidad de aprender tanto de ti es, créeme, algo maravilloso. ¡MA-RA-VI-LLO-SO!


A veces, asumimos que para ser competitivos en el mercado debemos realizar
acciones muy complicadas. No es cierto: basta con que tus estrategias sean las
adecuadas, que el resultado de tus acciones sea justamente el que esperas.


A veces, cuando miro el espejo retrovisor de mi vida y veo cuánto he logrado, cuánto he avanzado, cuánto impacto he conseguido con mi negocio, me sorprendo. Humildemente, te confieso que me sorprendo. Es mucho más de lo que me hubiera podido imaginar. Lo mejor, sin embargo, es que no quiero detenerme: ¡quiero hacer más, mucho más!

Y una de las tareas en que estoy comprometido, que me apasiona y que le agradezco a la vida es aquella de ser tu compañero de viaje. Sí, que tú tengas la misma posibilidad de cumplir tus sueños, de la misma manera en que yo he podido disfrutar del apoyo de mi familia, de mis mentores, de mis socios, de mi equipo de trabajo y, claro, del tuyo.

Mercadeo Global - Álvaro Mendoza

Para tener éxito en internet, como en la vida, hay que trabajar duro, muy duro, todos los días.

Por eso, te compartiré uno de mis secretos mejor guardados. Bien sabes que no soy de los que se esconden el conocimiento, porque hace mucho tiempo aprendí que solo adquiere valor cuando lo compartimos, cuando lo vertemos sobre otros. Estas son las tres estrategias que me han permitido ser referente del mercado durante dos décadas:

1) Email marketing: debo confesar que fue amor a primera vista. Cuando comencé a trabajar en internet, no había muchas otras herramientas disponibles, así que no hubo de dónde escoger. Hoy, sin embargo, cuando contamos con un gran arsenal de ellas, puedo decirte con seguridad que el email marketing sigue siendo la más efectiva de todas.

Que quede claro que no se trata simplemente de enviar emails. Eso lo hace cualquiera y eso no produce ningún impacto. Se trata, fundamentalmente, de aportarle valor a tu cliente. Para alcanzar este objetivo, tienes que conocer muy bien a tu audiencia, haber definido con precisión a tu buyer persona y saber cuál es ese dolor que la trasnocha.

El email marketing te ayuda a establecer contacto con el mercado, con tus clientes, pero de manera muy especial es la herramienta más poderosa para cultivar, enriquecer y fortalecer esa relación. ¿Cómo hacerlo? Aporta valor. Esa es la única respuesta. Haz que cada email que envíes sea recibido por tu cliente como la noticia que transformará su vida.

2) Marketing de contenidos: uno de los más graves errores que los emprendedores cometen con el email marketing es que lo limitan a las ventas. ¡Vender, vender, vender! Y eso cansa, por supuesto. Es importante, nuestro negocio lo necesita, pero las ventas son la consecuencia, no el medio. El medio, por si no lo sabías, es el marketing de contenidos.

Mercadeo Global - Álvaro Mendoza

La clave del éxito en los negocios consisten en hacer buen marketing.

Como te dije unos párrafos atrás, el objetivo fundamental del marketing es aportarle valor a tu cliente, al mercado. Para darte a conocer, para posicionarte, para que te vean como la mejor opción, para generar la credibilidad y la confianza necesarias para establecer una relación. Y, luego, para cultivar, enriquecer y fortalecer esa relación.

No importa el formato que escojas, porque lo valioso es el contenido. Usa el medio que más te acomode, aquel en el que te sientas más cómodo. Ten en cuenta, eso sí, que hoy el usuario está conectado todo el día, desde diferentes dispositivos. Videos, artículos, podcast y demás alternativas son necesarias. No tienes que ser experto: solo sé auténtico.

3) Gestión de redes sociales: esta es otra de las piedras con las que habitualmente tropiezan los emprendedores. Están convencidos de que basta publicar en redes sociales y sentarse a esperar que lluevan los millones de dólares. Y eso, amigo mío, no funciona. Ese, amigo mío, es uno de los consabidos objetos brillantes de internet, ¡una mentira!

Las redes sociales sirven siempre y cuando tus clientes estén allí. No todas las redes sociales le sirven a cualquiera. Si tus clientes no están en Instagram, ¿qué sentido tiene publicar allí o pagar publicidad? Antes de invertir, debes hacer una investigación de mercado para establecer dónde están tus clientes, y enfocarte en ese medio.

Aprovecha y publica contenido de valor y también, invierte en publicidad. Pero, no olvides algo muy muy importante: mide el impacto y el alcance de tus estrategias. Y, por último, cuenta historias: es la estrategia más efectiva para conectarte emocionalmente y brindar experiencias satisfactorias que hagan que tus clientes jamás quieran separarse de ti.


 

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