Vuela, el tiempo vuela. Ya estamos a mediados de enero y no te puedes dar el lujo de seguir en modo vacaciones, porque cada día es una nueva oportunidad. Y hay que aprovecharla, por supuesto. Porque, recuerda, 2018 tiene que ser el mejor año de tu vida, siempre y cuando dejes atrás ese pasado que te limita y tomes acción, ¡ya!

Ser emprendedor es asumir el reto de una competencia, una muy dura, una muy larga, una llena de obstáculos. Todos y cada uno de los días de tu vida debes estar en disposición de ofrecer lo mejor de ti para avanzar en procura de tus sueños. No hay cabida para la relajación, para procrastinar, para seguir esperando el día perfecto.

En varios de los artículos publicados recientemente consigné una frase que no me cansaré de repetir, porque es crucial: el primer paso es difícil, sí, pero más importante es el segundo, y el tercero, y avanzar cada día un poquito más. De nada te sirve dar ese primer paso si cuando debes dar el segundo el pánico se apodera de ti, y te petrificas.

Ser emprendedor es estar en permanente movimiento. Moverte para aprender, moverte para establecer redes, moverte para conocer mejor a tu cliente, moverte para afinar tus estrategias y brindarle al cliente una experiencia insuperable. También, moverte para asistir a eventos presenciales, para trabajar con un mentor que te guíe a donde quieres.

Estar en permanente movimiento es una premisa para el emprendedor no solo por la cantidad de tareas a las que te enfrentas, especialmente en la etapa inicial de tu negocio, sino porque es la única estrategia para avanzar. Recuerda, además, que ser emprendedor es lo opuesto a permanecer en la zona de confort, allí donde tus sueños se extinguen.

Mercadeo Global - Álvaro Mendoza

No te limites a publicar: necesitas saber cuál fue el alcance de tus acciones. Mide y vuelve a medir.

Además, ten en cuenta que en ese arranque por lo general estamos solos. Casi nadie, o nadie, cree en tus sueños, en tus capacidades, en tu convicción para aplicar lo que sabes y lo que tienes al servicio de otros y transformar sus vidas. Entonces, hay que organizarse bien, planificar y ser muy certero en la ejecución con el fin de optimizar resultados.

Si bien sé que son muchas las tareas que se deben realizar en esa etapa inicial, elegí cinco que considero claves para alcanzar las metas previstas. Cinco en las que necesitas enfocar tus energías, tu conocimiento, tu experiencia, tus recursos, tu capacidad de trabajo. Si sales airoso con estas labores, te aseguro que habrás dado un gran paso hacia el éxito.

Una aclaración pertinente, sin embargo: no significa que sean ESTAS CINCO las que tengas que realizar obligatoriamente. Quizás tu negocio te exige una o dos diferentes, aunque escogí cinco que considero transversales en el quehacer de cualquier emprendedor. Sean las que fueren, en todo caso, lo vital es que las hagas bien.


La vida es dinámica: no se detiene. Desde que nacemos y hasta que morimos,
estamos en permanente crecimiento, en evolución. Igual sucede con tu
negocio: no te quedes quieto, como el camarón, porque te lleva la corriente.


1) Conoce a tu cliente: es el punto de partida obligatorio de cualquier estrategia de marketing. Si fallas en este aspecto, fallas en todo lo demás. Este aspecto es el cimiento de tu negocio, el que te garantizará un crecimiento sólido y sostenido si aciertas o el que te llevará al fracaso si erras. No hay puntos intermedios, no hay grises: es blanco o negro.

Cuanto más detalladamente conozcas a tu cliente, mucho mejor, porque de esa manera podrás diseñar los mensajes adecuados para persuadirlo, para impactarlo, para convertirlo no solo en un comprador frecuente, sino también en un seguidor fiel. No olvides que hoy el cliente se mueve al vaivén de las emociones, así que debes conectar con su corazón.

2) Aporta valor: no basta con establecer una relación con esa persona: requieres cultivarla, enriquecerla, fortalecerla. Utiliza, entonces, tu estrategia de contenidos para llevar a cabo esta tarea y entrégale información que lo eduque, que lo impacte, que lo entretenga, que lo oriente, que lo inspire, que lo mantengan enganchado a ti.

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Recuerda que tú eres el mejor activo de tu negocio: invierte en ti, vive la vida.

Recuerda algo fundamental: eso mismo que tú le ofreces, lo puede conseguir en otra parte, con otra persona. Lo que marca la diferencia, lo que lo motiva a estar a tu lado (y no con la competencia) es ese valor que tú le brindas. La relación con el cliente hay que asumirla como el proceso de conquista de la pareja: hay que enamorarlo todos los días.

3) Sé multicanal: una de las características fundamentales del consumidor actual es que está en todas partes, en diferentes formatos. En la oficina o en la casa utiliza el computador de escritorio, en la calle prefiere la tableta o el teléfono móvil. Según el momento y la herramienta que utilice, también hay formatos más convenientes.

No te limites a publicar en tu blog: también debes echar mano de videos, de infografías, de fotografías, de podcast. No cometas el error de utilizar un solo canal y tampoco creas que publicar en las redes sociales es la panacea. Y no creas las versiones de los encantadores de serpientes: el email marketing está más vivo que nunca, ¡y funciona!

4) Mide: consecuencia de lo anterior, saber emplear las métricas y, sobre todo, saber aprovecharlas en beneficio de tu negocio, es una prioridad. Debes saber, con exactitud, qué campaña funciona (cuál no), qué mensaje causó impacto (cuál se perdió), qué estrategia generó mayor ROI (cuál dio pérdidas), en cada uno de los canales.

Sin embargo, no te quedes en los números: escucha a tu cliente, dale la importancia que se merece. Atiende sus quejas, agradece sus comentarios, hazle saber que es parte de tu vida. El cliente perdona errores, quizás alguna mentirita, pero nunca te perdonará que lo ignores. Mide, escucha, analiza, corrige, optimiza: ese es el éxito de tu negocio.

5) Invierte: volvamos a lo que dije al comienzo: ser emprendedor significa estar en permanente movimiento. Eso, por supuesto, incluye el conocimiento. No porque ya tengas un negocio que te genera recursos puedes darte el lujo de dejar de aprender. Asiste a eventos presenciales, has network marketing, profundiza conocimientos, amplíalos.

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No te fíes de lo que ves: escucha a tu cliente, dale la oportinidad de brindarte retroalimentación.

Invierte también en tu negocio, en las herramientas profesionales que necesitas para alcanzar las metas propuestas. No esperes grandes ganancias si todo lo quieres gratis. El mejor activo de tu negocio eres tú mismo, así que no dejes de invertir en ti. Eso implica también vivir la vida, disfrutarla, hacer deporte, dedicar tiempo a tus pasiones y familia.

Ser emprendedor es asumir el reto de una competencia, una muy dura, una muy larga, una llena de obstáculos. Todos y cada uno de los días de tu vida debes estar en disposición de ofrecer lo mejor de ti para avanzar en procura de tus sueños. La recompensa, sin embargo, es más grande de lo mejor que puedas imaginar.

Si ser emprendedor es la decisión más importante de tu vida, si aquello que haces es lo que está conectado con tu pasión, si tu vocación es las de servir a otros y brindarles tus conocimientos y experiencias, entonces no escatimes: entrega el 200 por ciento, que la vida y tus clientes se encargarán de agradecerte con un ROI invaluable.


 

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