Si has leído las notas anteriores de esta serie sobre los webinarios (Los webinarios: la joya de la corona, Webinarios: una buena imagen vale más que mil palabras y Los webinarios, perfectos para romper el hielo) habrás entendido que se trata de una herramienta muy poderosa. Sin embargo, aún no lo sabes todo, aún no te lo he dicho todo: por eso, ahora hablaré de los otros beneficios de los webinarios, los beneficios ocultos.

¿Ocultos? ¿Por qué ocultos? Porque aunque están ahí, a la vista de todos, solo unos pocos los ven. Y son beneficios reales, importantes, valiosos para tu negocio. Uno es la educación de tus clientes, que es diferente al uso primario de los seminarios web que fueron las capacitaciones empresariales. Educar a quienes te siguen, a quienes te compran, debe ser una de tus prioridades: a través de ella se establecen estrechos lazos de fidelidad.

En el ámbito de los negocios, la educación es menospreciada por muchos en los webinarios, y no debería ser así. Si no eres un experto del tema que quieres tratar, puedes invitar a una figura reconocida o, inclusive, a un socio. A los dos les beneficia la exposición, el contacto con tus clientes, la retroalimentación que consigan, y a ti te interesa el contenido que puedan ofrecer. ¿Lección? Enseña, nunca dejes de enseñar.

Otro beneficio oculto es el marketing de permiso. ¿Sabes en qué consiste? Cuando una persona se inscribe a un webinario, no solo te consigna sus datos más importantes (nombre y correo electrónico, como mínimo), sino que también está abriendo la puerta para que inicies una relación. Puedes meterlo en tu embudo de ventas, hacerle ofertas, brindarle información. En otras palabras, te dio permiso para que lo enamores.

Ese es un beneficio que debe ser manejado con cuidado, porque no todo aquel que se inscribe a un seminario web tiene en la cabeza una intención de compra. A lo mejor solo quiere conocerte, solo quiere experimentar con esta herramienta porque no la conoce, solo quiere obtener información acerca de ti y de tus productos o servicios. Entonces, si la actitud de venta es muy agresiva, demasiado directa, el resultado puede ser distinto al esperado: lo espantarás.

Ahí desembocamos en el siguiente beneficio oculto, uno crucial: la posibilidad de testear. Esa, por si no lo sabías, es una de las características más poderosas de internet y del marketing de respuesta directa. El caso típico de testeo es ofrecer dos cartas de venta, dos titulares, dos anuncios, dos webinarios. Los manejas en piloto automático y, tras bambalinas, controlas y analizas las respuestas, el comportamiento de sus prospectos y clientes.

Y como en cada emisión controlas una variable distinta, el flujo de información es mayor y, sobre todo, más valioso. Así, entonces, tienes contenido de primera mano, confidencial y fidedigno, que te permite tomar decisiones, hacer correcciones, preparar nuevos contenidos, diseñar otros productos, en fin. Dado que es una herramienta que favorece e incentiva la interacción, los datos que consigas por esta vía difícilmente los reunirás por otra con tal rapidez y espontaneidad.

Un último beneficio oculto es la sistematización. Yo la uso frecuentemente, debido a la cantidad de compromisos adquiridos, a los viajes que debo hacer para atender invitaciones y negocios en otros lugares. Entonces, no me queda más remedio que grabar el webinario y programarlo para que se emita el día convenido y a la hora prevista. No es lo que más me gusta hacer, pero a veces no tengo elección y tampoco puedo incumplirles a quienes se inscribieron.

Las personas, por lo general, ni siquiera se dan cuenta de si la transmisión es en vivo y en directo, y tampoco les importa: les interesa el contenido. El consejo es que seas honesto y, si vas a emitir un pregrabado, no digas que es en vivo y en directo, porque si alguien se da cuenta tu credibilidad quedará seriamente minada. Y, por supuesto, esta es una opción de emergencia, no debe convertirse en el pan de cada día, porque se pierde la esencia de la interacción.

Sesiones de estrategia, críticas constructivas, lluvias de ideas, grupos de estudio, reuniones con el Mastermind o demostraciones de productos para tu equipo de trabajo o tus clientes son otros usos de los webinarios, no tan comunes como los mencionados en esta y otras notas, pero comprobados. Esta herramienta es mucho más que una moda, no es algo convencional: tiene superpoderes y de ti depende si los usas o no, y si lo haces bien. ¡Hasta la próxima!

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