Año Nuevo, ¿vida nueva? Han pasado unos pocos días desde que comenzó 2017 y ya tenemos algún motivo del cual arrepentirnos. A todos nos ocurre que los propósitos de cambio, aquellos que mencionamos en silencio en la noche del 31 de diciembre, se nos esfuman con rapidez, como si fueran agua entre los dedos. Y nos pasa una y otra vez, una y otra vez, sin que consigamos en verdad ese cambio que anhelamos.

Dejar de comer tanto, hacer más ejercicio, decirles adiós al cigarrillo o a las bebidas alcohólicas, no mezclarnos con gente tóxica, conseguir un trabajo que se combine con nuestras pasiones, hacer el viaje que soñamos desde hace tiempo o aprender otro idioma son, entre muchos otros, esos propósitos de Año Nuevo que muy pocas veces, casi nunca, se cristalizan. Y así se nos pasa el tiempo, así se nos pasa la vida, y no cambiamos.

Pero, no hay que perder las esperanzas. La vida es eso: intentar y no alcanzar, intentar y no alcanzar, intentar y alcanzarlo. Recuerda que el éxito no está en llegar a la cima, sino en todas aquellas adversidades y obstáculos que se quedaron regados en el camino, los que superamos y nos dieron las fuerzas y nos dejaron las enseñanzas para seguir adelante. Y, por supuesto, el mundo de los negocios es igual, ya lo sabemos.

Déjame hacer algunas preguntas: ¿Has pensado alguna vez en comenzar un negocio por internet? ¿Comenzaste el proyecto, pero no lograste ponerlo en funcionamiento? ¿Sigues atado a ese viejo empleo que te atormenta, que no colma tus expectativas y que te mantiene frenado? ¿En silencio, sufres porque no puedes brindarle a tu familia ese bienestar que tanto deseas? ¿Acumulas frustraciones porque no eres quien quieres ser?

En algún momento de mi vida, créeme, yo pasé por algo parecido. Sin embargo, saqué fuerzas del fondo de mi corazón, me esforcé más allá del límite de mis fuerzas y trabajé tanto como nunca antes hasta que obtuve lo que quería. Y cuando lo conseguí, no me detuve: sigo esforzándome, sacrificándome, aprendiendo, construyendo esa vida que me ilusiona. Y todo lo he logrado gracias a mis negocios por internet, mi pasaporte a la felicidad.

Hoy, felizmente, hago lo que me gusta, lo que me apasiona; y le doy a mi familia lo que puedo, que a veces no es todo, pero sí es suficiente. Un día estoy en el estudio en mi casa; después, en España con el Club de Marketing; luego, en algún lugar de Estados Unidos en un seminario, bien sea como asistente o como conferencista; más tarde, en un punto de Latinoamérica brindando asesorías a mis clientes… Como si tuviera el don de la ubicuidad.

Coordino a mi equipo de colaboradores, que igualmente está regado por varios países; grabo videos, hago webinarios, escribo libros, encabezo la organización de eventos multitudinarios y dirijo proyectos nuevos como los que poco a poco este año irás conociendo. Y paso tiempo con mi familia, y viajo también por placer y por descanso, y leo y me capacito, y me renuevo, y me trazo nuevas metas para los próximos meses.

Muchas veces, otras personas me preguntan, incrédulas: “¿En verdad puedes hacer todo eso, cómo haces para que el tiempo te alcance?”. Trabajo mucho, duermo poco, trato de mantenerme enfocado, me rodeo de personas profesionales y competentes, optimizo el tiempo y procuro no detenerme nunca. Es que me mueve un combustible inagotable, rendidor: la pasión por lo que hago, el amor por mi familia.

Gracias a los constantes avances de la tecnología, que no cesa de sorprendernos, cada día es más fácil trabajar en internet. Más fácil y más barato. Y también es más fácil y más barato llegar a los clientes si la tarea se hace bien. Y también hay más profesionales capacitados para ayudarte, para guiarte. Y también hay más eventos de primer nivel para capacitarte, para conocer otros emprendedores, para darte ese pequeño impulso y empezar de una vez.

Cada día que pasa, agradezco más y más aquel momento en que decidí pasar a la acción. Mi vida cambió para bien: adopté el estilo de vida made in internet y un caudal de experiencias positivas comenzaron a darse, y no han dejado de ocurrir. Mi vida transcurre virtualmente conectado a mis negocios, que marchan en piloto casi automático, y realmente conectado a mis seres queridos. ¿Este 2017 es el año de tu despegue? Ojalá que sí…


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