Este es un intercambio de correos que hemos tenido entre una culta y simpática señorita española y que, por motivos de confidencialidad, publico solo con su nombre de pila. Considero que es para que lo lean quienes aún desconfían del trabajo que hacemos los verdaderos Correctores.

Estimada Hilda,

Navegando por Internet he encontrado referencias tuyas en varios sitios de la Web. He observado que te muestras crítica con el intrusismo profesional en tu campo, el de la corrección.

Tú defiendes, y con razón, que con un curso no se llega a ser corrector y que, para serlo, en Argentina hay que estudiar tres años.

Te escribo solamente para puntualizar una cosita. El curso de corrector, para que alguien se pueda preciar de serlo, ha de ser posterior a una licenciatura en Filología. Así ha de ser en España. De hecho, cuando se buscan correctores, esta es la formación que se pide: licenciado en Filología.

Te aclaro que, para ser filólogo en España hay que estudiar cinco años en la universidad, no solo tres. Si a esto le sumas el curso, entonces sí creo que la persona puede estar preparada para ejercer esa labor.

Yo, a aquellos que con un cursito de Administración de Empresas o de Gestión de Personal piensan que pueden ejercer de Abogados, ni los considero. Allá ellos y las personas que los contraten. Admíteme el símil.

Con todo mi afecto,

Araceli

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Hola Araceli:

Me tranquiliza que me comuniques esas noticias. Lamentablemente, y paseando por la red, no todos son iguales; así como se “venden” títulos universitarios, también dan clases a distancia de tres meses y te habilitan con el seudo título de Corrector. Lo peor, ¡es que esa gente se pone a corregir! Y nos hace quedar muy mal a los que realmente sabemos cumplir a conciencia con nuestro trabajo y a ustedes, que procuran dar un estudio de excelencia.

Te hago llegar mi más cordial saludo,

Prof. Correctora Hilda Lucci
Corrige al necio y te odiará, corrige al sabio y te amará…
Isidoro Blaisten: “corregir es una tarea tan misteriosa como escribir”

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Bueno, no sé si debería tranquilizarte lo que te he dicho, jajaja. El problema es que yo te he contado la teoría pero, ya sabes, siempre hay una mala práctica en todo.

La verdad es que, si la gente es responsable, no se deberían invadir campos ajenos. Yo te entiendo cuando dices que, después, los verdaderos profesionales pagan las consecuencias pero, a lo que yo me refería, es a que esto no debería ocurrir por falta de formación, pues deberían ser licenciados. Porque, para complicar más las cosas, como ya sabemos, tampoco una carrera universitaria garantiza que alguien haga bien su trabajo.

Saludos a esa tierra tuya, que tan buenos hijos da.

Araceli

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Hola Araceli, gracias por responderme.

Es verdad que una carrera universitaria no lo garantiza todo; pero, por lo menos, ¡es algo!

Yo le he hecho unas pruebas a algunos que vienen a mi sitio a ofrecerse y puedo asegurarte que no saben cómo se escribe “decisión”, si con C primero o con C al final.

Pero, en fin… Domingo Faustino Sarmiento -nacido el 15 de febrero de 1811, quien fuera nuestro presidente y primer Maestro-, decía: “Hay que educar al ciudadano”… y así sigue siendo.

Por eso yo protesto dentro de mi ámbito cada vez que puedo.

Un afectuoso abrazo,

Hilda Lucci

PD.: Deseo hacerte un pedido. Sin mencionar apellidos ni direcciones, solo tu nombre “Araceli”, ¿me permitirías hacer uso de este intercambio de correos? Sería muy interesante para desasnar a algunos, pero nunca lo haría sin tu debido consentimiento. Y si me dices que no, ¡amigas como siempre!

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Me parece estupendo que protestes porque a nadie le gusta que, después de pasar años en una universidad para tener una sólida base formativa, que te sirva para desempeñar tu posterior trabajo, haya gente que lo haga directamente sin ningún o con poco esfuerzo. El intrusismo siempre es nocivo, para todos menos para el intruso en sí.

Si las academias que se dedican a impartir esos cursos fueran escrupulosas, y no simplemente lo hicieran con ánimo de lucro, exigirían la licenciatura como base para la realización del curso. Pero son empresas privadas a las que no les importa cómo uno, después, utilice sus enseñanzas. Los que tienen que ser rigurosos son los que contratan a los correctores y, por supuesto, los propios clientes.

En fin, es un tema sobre el que nos podríamos extender mucho.

Gran ambición la tuya, Hilda: desasnar a los asnos, jaja. Sí, por supuesto que puedes “publicar” estos intercambios de emails.

Saludos desde Madrid,

Araceli

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Hola Araceli:

Muchas gracias; ha sido un intercambio muy enriquecedor. Cualquier cosa que necesites, ya sabes que aquí estoy.

Un abrazo desde Argentina,

Prof. Correctora Hilda Lucci

www.hildalucci.com.ar

 

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